En un contexto de alta volatilidad de precios, cada punto de rendimiento que no se captura por decisiones de manejo representa una pérdida concreta. La ambientación y el manejo variable de la densidad y el nitrógeno son dos de los factores con mayor incidencia en esa brecha entre el potencial y lo efectivamente cosechado.
Según los datos recabados por Nidera, el 76% de los lotes relevados desde 2020 no alcanzó los estándares de calidad de siembra esperados. Apenas el 4,5% del total logró los parámetros deseados en términos de población y distribución. «Esto nos sirve para saber dónde tenemos que mejorar desde el punto de vista del manejo y la implantación, y es una punta por la cual tenemos que empezar a achicar la brecha entre el rendimiento potencial y el logrado», señaló Facundo Ferraguti, extensionista de Nidera en Zona Núcleo, durante su presentación en el congreso Maizar 2026.
El impacto de estas deficiencias es contundente: en cuanto a calidad de siembra, el potencial de rendimiento perdido llega al 15%. El número está compuesto por la suma de pérdida de logro de densidad (1,5%); desuniformidad espacial (7,4%); y desuniformidad temporal (6% que puede escalar hasta el 9%). Si a esto se le suma un 4,5% adicional que se pierde por tratar de forma fija ambientes que requieren un manejo diferenciado, la merma total podría alcanzar el 19,4% del potencial de rinde. El número, según Ferraguti, surge de consolidar los datos de calidad de siembra relevados por Nidera desde hace seis campañas.
«Cuando tratamos fijo algo que debería ser variable, tenemos lugares donde sobran plantas y debería haber menos, y lugares donde entrarían más plantas», explicó Ferraguti. La misma lógica aplica a la fertilización nitrogenada: la aplicación fija genera ineficiencia en sectores con menores requerimientos y limitación del potencial en aquellos que demandan mayor aporte. En términos económicos, el manejo variable frente al fijo representó en promedio una diferencia de 52 dólares por hectárea según el especialista.
Un triángulo virtuoso: genética, tecnología digital y acompañamiento técnico
Frente a ese diagnóstico, Nidera propone un modelo de trabajo articulado en tres vértices: la genética de punta, las herramientas digitales y el acompañamiento de los equipos técnicos y comerciales a lo largo de todo el ciclo del cultivo. «Hoy el negocio no termina solo cuando se le vende el híbrido al productor, sino que es un continuo, campaña a campaña, en todas las etapas de decisión», afirmó Ferraguti.
En cuanto a genética, los lanzamientos de los últimos diez años acumularon una ganancia de 80 kilos de rendimiento por año para fechas de siembra tempranas y para la fecha tardía templada en zona núcleo y sur. En la zona norte, para fechas tardías, el avance fue de alrededor de 50 kilos anuales.
La paleta de servicios digitales abarca todas las etapas productivas, desde la planificación hasta la evaluación de resultados, con recomendaciones personalizadas de híbridos, fecha de siembra y cálculo del índice ambiental para definir tanto la densidad como la fertilización, incluyendo la identificación de distintos ambientes dentro de un mismo lote para la aplicación de agricultura de precisión. Según Ferraguti, el programa Nidera Vuela incorpora el análisis de imágenes de drone para evaluar la calidad de siembra a partir de tres parámetros: logro de la densidad objetivo, heterogeneidad espacial entre plantas y heterogeneidad temporal en la emergencia. «La inteligencia artificial la estamos usando para darnos una mano en el procesamiento de este volumen enorme de datos que tenemos», destacó Ferraguti, quien agregó que ese procesamiento se utiliza como insumo para los modelos de práctica de manejo y respuesta de los híbridos.
El tercer vértice es el seguimiento agronómico. Los equipos técnicos de Nidera acompañan al productor durante todo el ciclo del cultivo, comparten información sobre enfermedades y su manejo, y analizan los datos de cosecha para elaborar informes que sirven de insumo para planificar las campañas siguientes. Según Ferraguti, en la campaña 2025, más de 8.000 lotes recibieron seguimiento digitalizado, el 30% de los clientes contó con un informe de calidad de siembra mediante vuelo de drone, y tres de cada cuatro productores tuvo acceso a una recomendación de siembra personalizada.
Lanzamientos: genética para alcanzar el máximo potencial de rinde en cada lote
«Nidera cuenta con una paleta bastante completa en cuanto a tecnología, potencial de rinde y estabilidad, y tenemos híbridos con adaptabilidad a todas las regiones maiceras», afirmó Ferraguti.
Entre los lanzamientos más recientes, el NS 7852 VIPTERA 3 se destaca por su comportamiento en fechas de siembra tempranas y tardías, con un perfil agronómico orientado a toda la región maicera argentina y capacidad de adaptarse a diferentes ambientes. Para la zona norte del país, Nidera presentó el NS 7925 VIPTERA 3, un híbrido templado especialmente orientado a siembras tardías, con destacado desempeño frente al complejo de achaparramiento y mejoras en rendimiento y perfil agronómico.
