Una campaña arqueológica en Castellar del Vallès (Barcelona) localizó dos tumbas intactas del siglo X, cuyos ocupantes fueron identificados como Ermomir y Riquil·la, un matrimonio de magnates de la época.
Una campaña arqueológica en Castellar del Vallès, Cataluña, permitió localizar dos tumbas del siglo X intactas y selladas, consideradas únicas en la región. El hallazgo sitúa al yacimiento altomedieval en el mapa arqueológico europeo, en un contexto con pocos ejemplos similares. Además, se pudo identificar a las personas enterradas: se trataría de un matrimonio de magnates del siglo X, Ermomir y Riquil·la.
La singularidad del hallazgo radica en que la inscripción funeraria permite poner nombre a un personaje de la población civil del siglo X, mientras que las lápidas conocidas de esa época corresponden a condes y obispos. La lápida de Ermomir está datada en el año 966 y contiene una inscripción en latín que hace referencia al cuerpo del difunto sepultado bajo grandes piedras y losas. Los investigadores detallaron que los hallazgos óseos podrían tener relación con un documento del año 965, aunque esto deberá ser objeto de un estudio más profundo.
El texto menciona a Ermomir y su esposa Riquil·la en relación con una donación de fincas y propiedades en la zona de Canyelles y del castillo de Castellar a la iglesia de Sant Miquel de Barcelona. Esta línea de investigación podría contribuir a establecer nuevas conexiones entre las fuentes escritas, la lápida funeraria y los restos arqueológicos, y abrir nuevas perspectivas sobre las élites rurales del siglo X vinculadas al Condado de Barcelona.
Las sepulturas corresponden a un momento previo a la consolidación del feudalismo, en el que había magnates con poder, tierras y vínculos con el poder condal. Según los expertos, no se trata necesariamente de nobles en el sentido amplio del término, sino de una élite rural con capacidad económica, influencia territorial y conexiones religiosas y políticas destacadas.
El yacimiento de Castellar del Vallès constituye un modelo de referencia para conocer el proceso formativo del Condado de Barcelona y el antiguo término de Castellar, en el marco de la organización territorial de la región. Las excavaciones documentaron la existencia de un poblado altomedieval que ocupaba la colina en época carolingia, especialmente durante los siglos IX y X.
La referencia documental hallada apunta a la existencia de un castillo en el entorno, lo que refuerza la importancia política y militar del sitio. Los investigadores consideran que habría sido un asentamiento de gran relevancia dentro de la organización del territorio del Condado de Barcelona.
Las investigaciones arqueológicas revelaron una ocupación intensa de la colina. Hasta ahora se localizaron 223 entierros antropomorfos de los siglos IX, X y XI y unos setenta silos, aunque solo se excavó aproximadamente un 20% de la superficie total del yacimiento.
Castellar del Vallès también conserva la antigua iglesia parroquial de Sant Esteve de Castellar, un edificio que refleja una larga evolución histórica. En el siglo X ya existía una primera iglesia prerrománica asociada a las dos tumbas encontradas, de la que solo quedan partes de un muro. Posteriormente se construyó la iglesia románica, a la que se añadieron fases protogóticas y otras modificaciones, hasta llegar al campanario del siglo XVI.
El espacio mantuvo su función como parroquia de Castellar hasta 1773, cuando el centro parroquial se trasladó al núcleo urbano actual. Con ese desplazamiento, la antigua iglesia de Castellar Vell perdió centralidad religiosa y quedó progresivamente abandonada. En ese momento se retiraron del edificio varios elementos litúrgicos, mobiliario, altar, baldosas, tejas y otros materiales constructivos.
A partir del siglo XII, una vez consolidada la reorganización del territorio, la población se fue desplazando hacia otras áreas. Aparecieron nuevas masías y el castillo de Castellar, el actual castillo de Clasquerí, se consolidó en otra ubicación. Sin embargo, Castellar del Vallès siguió manteniendo una función religiosa, económica y administrativa vinculada a la parroquia.
