Con 32 votos a favor y 27 en contra, la Ciudad de Buenos Aires se sumó al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y sancionó un nuevo régimen para medianas empresas. Ambas iniciativas buscan promover inversiones con beneficios fiscales, aunque generan posturas encontradas entre los bloques políticos.
En la sesión de este jueves en la Legislatura porteña, convocada para tratar la ampliación del Presupuesto de Jorge Macri, se aprobó la adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y se creó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) de la Ciudad. Las iniciativas fueron impulsadas por el bloque de La Libertad Avanza y contaron con el respaldo del PRO.
El RIGI, establecido a nivel nacional por la ley Bases, está destinado a grandes proyectos con una inversión mínima de 200 millones de dólares en activos computables. Los beneficios incluyen una reducción del Impuesto a las Ganancias al 25%, devolución rápida del IVA, exención de aranceles para importaciones de bienes de capital y estabilidad normativa por 30 años. Hasta el momento, 16 provincias argentinas ya adhirieron al régimen.
Por su parte, el RIMI CABA apunta a favorecer a las pequeñas y medianas empresas con inversiones productivas de entre 100.000 y 9 millones de dólares. Los beneficios fiscales incluyen exenciones en Ingresos Brutos, Sellos e Impuesto Inmobiliario por dos años. La iniciativa fue modificada a pedido del radicalismo, que solicitó que el registro y aprobación de inversiones sea gestionado por la Ciudad y que las empresas permanezcan al menos cuatro años.
Durante el debate, la legisladora Silvia Imas (LLA) defendió las medidas señalando que la Ciudad perdió densidad empresarial en la última década y que estos regímenes permitirán revertir el declive. En tanto, el peronismo criticó la falta de adaptación del RIGI a la matriz productiva porteña. El legislador Matías Lammens afirmó que el RIGI no generará inversiones en la Ciudad y propuso un régimen alternativo, el REPP, que no fue tratado.
