La senadora Patricia Bullrich intensificó su actividad política en la Ciudad de Buenos Aires, en un contexto de tensiones internas con la Casa Rosada y pedidos de transparencia hacia el jefe de Gabinete.
Patricia Bullrich comenzó su campaña sin anunciarlo formalmente. Aunque no definió si competirá en la Ciudad de Buenos Aires o a nivel nacional, esta semana marcó distancia del Gobierno y elevó su perfil político. Entre sus movimientos, solicitó que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presente su declaración jurada de inmediato y transmitió al presidente que debería dar un paso al costado, según fuentes del entorno.
Desde el círculo libertario interpretaron la movida como un juego propio más que como una opinión técnica. La estrategia de Bullrich tiene dos ejes: la anticorrupción, diferenciándose del oficialismo en un momento de escándalos, y la iniciativa de Ficha Limpia en el Senado, que impulsó por fuera del paquete de reforma electoral, en contra de la voluntad de Karina Milei.
En cuanto a su futuro electoral, Bullrich evitó pronunciarse sobre la jefatura de gobierno porteña, aunque encuestas internas la muestran como una figura bien posicionada dentro del espacio libertario. Su desempeño en 2023, cuando obtuvo casi 24 puntos en primera vuelta, es recordado por quienes creen en sus chances.
Antecedentes de su carrera muestran un patrón similar: en el gobierno de De la Rúa renunció tras tensiones; en 2025 pidió explicaciones a José Luis Espert por su vínculo con un empresario narco, lo que derivó en su renuncia; y en 2023 apoyó a Milei sin intermediarios, dejando el PRO. Su reciente foto con Mauricio Macri en la Fundación Libertad no pasó desapercibida.
Ayer, Bullrich participó de la reunión de Gabinete en Casa Rosada, donde el presidente y Karina Milei respaldaron a Adorni. La senadora tomó la palabra en un clima de tensión disimulada, según asistentes. La jornada incluyó también una recorrida por el sur porteño.
