La Orden Jogye, la mayor comunidad budista de Corea del Sur, ordenó a un androide llamado Gabi en una ceremonia en Seúl, en un contexto de caída de miembros y vocaciones.
El 6 de mayo, en el Venerable Templo Sungwon de Seúl, la Orden Jogye —el movimiento budista más grande de Corea del Sur— ordenó monje a un robot llamado Gabi. El androide, cuyo nombre significa “misericordia de Buda”, participó en una ceremonia de recitación de mantras y recibió un certificado oficial con su fecha de fabricación (3 de marzo de 2026) en el espacio reservado para la fecha de nacimiento de los humanos.
Gabi, de 1,30 metros de altura, vistió una túnica ceremonial gris y marrón, zapatos negros, un rosario y guantes color carne, y juntó las manos en oración durante el rito. La ordenación se produjo en un momento de incertidumbre para el budismo en Corea del Sur: actualmente solo el 16% de la población se identifica como budista, frente al 23% en 2005. Además, el año pasado la Orden Jogye ordenó solo a 99 nuevos monjes, menos de la mitad que una década atrás.
“La ordenación de un robot significa que la tecnología debe usarse de acuerdo con los valores de compasión, sabiduría y responsabilidad”, señaló la orden en un comunicado citado por The New York Times. “Simboliza nuevas posibilidades para la coexistencia entre humanos y tecnología”.
Durante la ceremonia, un monje entregó a Gabi cinco preceptos: respetar la vida y no dañarla; no dañar a otros robots ni objetos; seguir a los humanos y no responderles; no comportarse ni hablar de manera engañosa; y ahorrar energía y no sobrecargarla. Los movimientos del robot fueron controlados a distancia, y sus palabras estaban pregrabadas.
