La obra teatral Mamá Planta, ganadora del Primer Premio a la Puesta en Escena del Fondo Nacional de las Artes, aborda la pérdida y la trascendencia con humor, poesía y canciones en vivo.
Mamá Planta es una obra que fue naciendo de a poco, por capas. En principio tenía las primeras tres escenas, luego el proyecto ganó la beca del Ciclo Incierto, que propone un acompañamiento con tutor y la publicación en un libro junto con otras obras ganadoras, y ese fue el impulso para poder terminarla y encontrar el tono exacto del material. Luego se realizó un semimontado en el Centro Cultural Recoleta en el 2023 y en el 2025 estrenaron en el Teatro El Grito, ganando el Primer Premio a la Puesta en Escena del Fondo Nacional de las Artes ese mismo año.
El equipo de trabajo está conformado por Carolina Setton, Maruja Bustamante, Nacho Albani y Pablo Toporosi, quienes aportaron el color justo para cada personaje. En la obra, una adolescente que perdió a su madre se convence de que la planta que crece en su jardín es su ser querido que vuelve de alguna manera a estar con ella. La chica está acompañada de un perro que fuma y que es su aliado más fiel cuando decide llevar adelante un plan para enterrarse en el jardín y crecer planta junto a su madre.
La idea del duelo como tema siempre atrajo al dramaturgo. En general, en todas sus obras aborda esa temática. Le interesa hablar de aquellas cosas que generan miedo e incertidumbre, como una manera de exorcizarlas y entenderlas. Mamá Planta plantea el duelo de varias maneras, tanto como una circunstancia concreta a partir de la muerte de un ser querido, como también de las pequeñas muertes simbólicas que nos van construyendo como individuos. Sobre todo, plantea la pregunta sobre la trascendencia: ¿Qué quedará de nosotros una vez que dejemos el plano material, cómo seremos recordados?
En diálogo con la idea de trascendencia, a la protagonista le brotan hojas verdes, el legado de su madre como una marca que llevará por siempre. El trabajo con la metáfora es central, por eso se incluyó el realismo mágico en la puesta. La ficción es un espacio donde realidad y fantasía pueden convivir bien, a diferencia de la vida diaria. La posibilidad de entrar en un universo mágico permite explorar el duelo, la depresión, la angustia por el paso del tiempo, entre otros temas difíciles, de una manera más amable y menos solemne, sin apelar a los golpes bajos, y dejando lugar para que entre también el humor para descomprimir.
La música siempre está presente en todo lo que hace el equipo, y en este caso incluir canciones de Chavela Vargas cantadas en vivo por la protagonista, acompañada en guitarra por su perro, aporta una atmósfera especial al clima mágico de la obra. La elección de Chavela Vargas se vincula con el universo de los personajes adultos, que en algún momento pelearon y sufrieron por sus ideales. Una idea de nostalgia por el tiempo perdido que se contrapone al presente de un mundo cada vez más salvaje y despersonalizado, con una sociedad de consumo en la cual todo es reemplazable y efímero.
Quienes vayan a ver la obra se encontrarán con un recorte de minutos dentro de la vorágine de la vida cotidiana, un recorrido sensible y tierno sobre temas trascendentales. Es un material que atraviesa desde el humor, la música en vivo y la poesía los miedos más profundos. Reivindicar la ternura y compartirla, aunque sea por un instante, es en sí un acto de amor y eso es lo que tratan de ofrecer con Mamá Planta.
Mamá Planta puede verse los domingos a las 20:30 en el Teatro El Grito (Costa Rica 5459). Entradas disponibles en www.alternativateatral.com.
