En las ciudades, donde el suelo disponible escasea, los techos verdes y los jardines verticales ganan protagonismo como alternativa para incorporar vegetación en altura. Sin embargo, su implementación requiere planificación y asesoramiento profesional.
En las ciudades, donde el suelo disponible escasea cada vez más, los techos verdes y los jardines verticales ganan protagonismo como una alternativa para incorporar vegetación en altura, aunque no siempre resultan simples de implementar. Se inscriben dentro de las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza, un enfoque que propone gestionar la naturaleza de manera estratégica para dar respuesta a problemas urbanos urgentes. Contribuyen a capturar dióxido de carbono, liberar oxígeno y moderar la temperatura de los lugares donde se integran.
En estos sistemas alternativos, variables como el drenaje, la elección de especies y el riego adquieren una complejidad mayor. Requieren asesoramiento profesional, tanto para su diseño y ejecución como para su cuidado. No son soluciones que puedan obtenerse sin experiencia o improvisadamente.
Los techos verdes pueden instalarse sobre casas, edificios e incluso estructuras como cocheras subterráneas. Se clasifican según su intensidad de uso y sus requerimientos técnicos:
- Extensivos: livianos y de bajo mantenimiento. Se utilizan especies rústicas, como suculentas (Sedum spp.). El riego es importante al inicio, pero luego se limita a períodos de sequía.
- Semiextensivos: permiten mayor diversidad vegetal sin alcanzar la complejidad de un jardín tradicional. Pueden incluir césped, herbáceas y pequeños arbustos.
- Intensivos: requieren mayor profundidad de sustrato (alrededor de 40 cm) y mantenimiento más frecuente. Admiten gran variedad de plantas y uso recreativo, pero implican mayor inversión.
Un techo verde se compone de capas superpuestas con funciones específicas: 1) membrana impermeabilizante, 2) capa drenante (ej. piedra pómez), 3) barrera antirraíces, 4) capa filtrante (ambas suelen ser tela geotextil), 5) sustrato (con pH levemente ácido, liviano, hasta 80% materiales inorgánicos y máximo 20% de materia orgánica), y 6) vegetación. La ausencia o mala resolución de alguna de estas capas es una de las principales causas de fallas.
Las plantas en altura están más expuestas al viento y al sol, lo que acelera su pérdida de agua. El riego por goteo es el sistema más utilizado. Un error frecuente es regar en exceso, lo que reduce la adaptación de las especies.
En cuanto a los jardines verticales, todo jardín vertical es una pared verde, pero no toda pared verde es un jardín vertical. Un jardín vertical es un sistema diseñado con módulos donde las plantas crecen en sustrato o hidroponía. Requiere control técnico constante, permite gran diversidad de especies y diseños, e implica una inversión significativa.
