El desarrollo de un fármaco biosimilar por un laboratorio argentino generó una competencia que resultó en una baja significativa en el costo del tratamiento con pembrolizumab, ampliando el acceso para pacientes.
En el ámbito de los tratamientos oncológicos, la situación en Argentina ha derivado en un escenario de competencia que impactó en los precios de un medicamento clave. El laboratorio multinacional MSD comercializa el pembrolizumab (Keytruda), un innovador fármaco de inmunoterapia utilizado contra varios tipos de cáncer. Su alto costo, que supera los $20 millones por dos viales sin cobertura, limitaba el acceso para muchos pacientes.
Ante la ausencia de una patente vigente en el país, el laboratorio argentino Elea desarrolló y lanzó en enero de 2025 Pembrox, un biosimilar equivalente en calidad, eficacia y seguridad. Esta entrada al mercado generó una competencia que forzó una reducción de hasta el 50% en el precio del medicamento original, según se informa, con el consiguiente ahorro para el sistema público de salud y una mayor accesibilidad.
El caso pone en evidencia la tensión entre dos aspectos: la protección de las patentes, que las empresas argumentan necesaria para recuperar las millonarias inversiones en investigación y desarrollo, y el derecho a la salud y el acceso a medicamentos esenciales. A nivel global, según una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), MSD habría desplegado estrategias de registro de patentes en múltiples países para extender su control comercial.
La competencia en el mercado argentino se presenta así como un ejemplo de cómo la entrada de alternativas locales puede influir en la dinámica de precios y disponibilidad de medicamentos de alto costo.
