La misión Artemis II de la NASA, que orbitará la Luna, representa una de las apuestas espaciales más costosas de la historia, con un presupuesto que supera los 93 mil millones de dólares y cuyo objetivo es sentar las bases para una presencia humana permanente en el satélite.
Con el viaje de Artemis II a la Luna, la NASA está ejecutando una de las misiones espaciales más ambiciosas desde el programa Apolo. El objetivo principal no es solo volver a pisar suelo lunar, sino establecer una presencia humana permanente y desarrollar la tecnología para futuras expediciones tripuladas hacia Marte.
El corazón de Artemis II es el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el cohete más potente jamás construido. Según cifras oficiales de la NASA, el desarrollo del SLS costó 23.800 millones de dólares. Este cohete impulsará la cápsula espacial Orion, cuya inversión en desarrollo y fabricación alcanzó los 20.400 millones de dólares. A estos componentes se suma el Módulo de Servicio Europeo (ESM), construido por la Agencia Espacial Europea, y una infraestructura de lanzamiento que agregó otros 5.700 millones de dólares hasta 2022.
Desde su puesta en marcha en 2012, el programa Artemis acumula una inversión estimada superior a los 93.000 millones de dólares. Este presupuesto cubre no solo el cohete y la cápsula, sino también contratos industriales, sistemas de aterrizaje lunar, soporte logístico y nuevas tecnologías de navegación y comunicaciones espaciales. Las misiones posteriores incorporarán, además, equipos de empresas privadas como SpaceX y Blue Origin.
Artemis II será un vuelo orbital alrededor de la Luna, sin aterrizaje. Durante la misión, la tripulación probará sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones en condiciones de espacio profundo. Los datos recolectados serán fundamentales para las misiones Artemis III y IV, planeadas para finales de esta década, que sí incluirán descensos en la superficie lunar.
La NASA anunció planes para crear una presencia humana continua en el polo sur lunar, con el envío de módulos habitables, sistemas de energía y vehículos de exploración tras la misión Artemis IV. La inversión estimada para esta infraestructura inicial ronda los 20.000 millones de dólares.
Aunque el foco actual está en la Luna, la agencia espacial estadounidense ya planea futuras misiones hacia Marte.
