El gobierno argentino incorporó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica al registro de entidades vinculadas al terrorismo, una medida que recibió el respaldo público de Estados Unidos.
El gobierno de Argentina decidió incorporar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). La medida, anunciada esta semana, implica la declaración como organización terrorista, el congelamiento inmediato de sus bienes y activos en el país y la prohibición de operar en el sistema financiero nacional.
La Oficina del Presidente (OPRA) fundamentó la decisión en que «la República Argentina fue víctima de dos de los atentados terroristas más graves de la historia perpetrados en la década de 1990 por el brazo operativo del CGRI en la región, la organización Hezbolá». El comunicado oficial vincula a la Guardia Revolucionaria con los atentados a la Embajada de Israel en 1992 y a la AMIA en 1994.
Estados Unidos celebró públicamente la medida a través de su Oficina de Contraterrorismo. «Estados Unidos celebra el anuncio de que Argentina declaró a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista. Aplaudimos las acciones de la administración de Milei para combatir al terrorismo», expresó el Departamento de Estado en la red social X.
Por su parte, el gobierno iraní condenó la decisión argentina, afirmando que «perjudica seriamente las relaciones bilaterales» y establece «un precedente peligroso». En respuesta, la Cancillería argentina declaró persona no grata al encargado de negocios de la embajada iraní, Mohsen Soltani Tehrani, ordenándole abandonar el país en 48 horas.
La incorporación al RePET obliga a reportar a la Unidad de Información Financiera (UIF) cualquier actividad vinculada a la CGRI en territorio argentino.
