La artista argentina radicada en París exhibe una muestra multidisciplinaria que combina escultura, joyería, fotografía e instalación, explorando temas como el cuerpo, la biología y la mitología.
La artista argentina Paloma Mejía, residente en París, inauguró su exposición individual «Anatomía de un mundo frágil» en la galería OdA, ubicada en Buenos Aires. La muestra, curada por Daniel Fischer, presenta un recorrido visual que integra escultura, joyería, fotografía e instalación mediante el uso de diversos materiales.
Entre las obras centrales se destaca un gran muro rojo titulado «Superficie de dolor», una pieza escultórica que, según la artista, funciona como un autorretrato y explora cuestiones personales y corporales. La obra está compuesta por varios paneles y fue concebida tras un desafío curatorial para abordar aspectos más sombríos y autorreferenciales de su producción.
La exposición también incluye una serie de esculturas de pies vinculadas al mito griego de Perséfone, que invitan a reflexionar sobre el desarraigo y la transformación. Otra línea de trabajo son las denominadas «vulvifloras», esculturas en bronce y cera roja que representan una botánica de formas orgánicas y que cambian su textura con la temperatura ambiental.
Mejía complementa las esculturas con una serie de fotografías íntimas donde interactúa físicamente con sus obras, buscando acercar el cuerpo del espectador a la experiencia artística. Además, presenta un ajuar funerario concebido para sí misma, una obra que aborda simbólicamente el temor a la muerte.
La muestra concluye con la pieza «Trampa», un conjunto de cordones umbilicales que cuelgan de un anzuelo de bronce, la cual plantea una reflexión abierta sobre la maternidad. La exposición permanecerá abierta al público en la galería OdA.
