miércoles, 25 febrero, 2026

Novena Etapa: José Autran, el gladiador de altura que encendió la batalla final

En su 50 edicin, la Vuelta Ciclista de Mendoza encontr esta maana el punto exacto donde la historia deja de ser promesa y se convierte en destino. La Novena Etapa, antesala del desenlace, no dio tregua ni espacio para especulaciones: fue el filtro definitivo, la frontera entre los que suean y los que estn dispuestos a dejarlo todo por la gloria.

Jos Autran, conquist otra vez

Por Orlando Pelichotti

En total recorrieron 92,5 kilmetros en el departamento de Las Heras, con partida en la maravillosa Villa de Uspallata y meta en el imponente Monumento Cristo Redentor, se transformaron en un escenario pico. El aire fino, la pendiente interminable y el desgaste acumulado fueron jueces implacables. All comenz a escribirse, con sudor y coraje, la historia del prximo campen.

El lder, Cristian Autran, del equipo Municipalidad de Guaymalln, no defendi la cima: la conquist otra vez. Firm una actuacin que quedar grabada en la memoria grande de la competencia. Detuvo el cronmetro en 2 horas, 50 minutos y 8 segundos tras una escalada feroz, de esas que parten las piernas y ponen a prueba el alma. No slo domin el trayecto; lanz un golpe directo a la clasificacin general. Descont segundos vitales, sacudi la tabla y encendi la pelea por el ttulo cuando el margen ya pareca agotado.

Cada pedalazo fue un desafo a la altura. Cada curva, una batalla silenciosa contra el viento y la fatiga. Y cuando cruz la meta, no hubo celebracin anticipada: hubo mensaje. La Vuelta no est resuelta.

La definicin qued al rojo vivo. Lo que pareca encaminado hoy es incertidumbre pura. Maana no habr clculos conservadores ni estrategias tmidas. Habr resistencia, orgullo y un ltimo esfuerzo para entrar en la historia.

Ese paraso llamado Uspallata

La montaa empinada los esperaba a lo lejos. El macizo andino, majestuoso y desafiante, pareca medir a cada corredor desde la distancia, como si eligiera quin estaba listo para desafiar su grandeza. No era un da ms en la Vuelta Ciclista de Mendoza: era la jornada capaz de decidirlo todo. La temida, la respetada, la mtica Etapa Reina.

A las 09:25 se puso en marcha el desafo. El trazado no ofreca concesiones. La castigada Ruta Nacional 7, herida por el abandono, con el tramo final de diez kilmetros de ripio, transform la competencia en una aventura extrema. Pozos, grietas, baches y polvo en suspensin hicieron descender el promedio y elevar la tensin. Apenas cruzaron el ro Mendoza, una rodada oblig a tres competidores a cambiar de bicicleta y a uno a abandonar. Siete minutos despus, el pelotn multicolor volvi a compactarse, firme, persistente, lanzado contra el viento.

Media hora ms tarde, del inicio, y con un promedio que rondaba los 46 kilmetros por hora, lleg la Primera Meta Sprint. El brasileo Pedro Figueiredo Leme (Localiza Meoo) impuso su potencia, seguido por Otavio Gonzelli y su otro compaero de equipo Felipe Cristiano Marques. Fue apenas un anticipo de la batalla que aguardaba ms arriba.

La caravana avanz con firmeza hacia Picheuta, en plena Cordillera Frontal. All, donde la geografa empieza a imponer respeto, un grupo de quince escapados consigui una renta inicial de 46 segundos. En Polvaredas el panorama se volvi an ms crudo: el estado deplorable de la calzada atent contra la fluidez del pelotn. Las rfagas levantaban polvo y reducan la visibilidad al mnimo. Era ciclismo en estado puro. Sin maquillaje para la televisin.

Cerca de la Curva de la Soberana Nacional, la etapa comenz a definirse. La fuga decisiva tom forma con nombres propios: Autran, Royner Navarro, Christian Moyano, Figueiredo, los hermanos Fernando y Bruno Contreras, Moyata, Daz y Videla. Desde entonces, la estrategia colectiva cedi ante el duelo de voluntades. La montaa no perdona impulsos apresurados ni clculos mezquinos. Pedal a pedal, sobre tierra y viento, la Ruta 7 volvi a escribir su historia infinita.

Puente del Inca: donde el aire se vuelve promesa

En la altura infinita de la cordillera, el pelotn ya fragmentado avanz con esfuerzo visible por Los Penitentes. Cada metro exiga precisin quirrgica. La trepada se convirti en una recta interminable hacia el lmite fsico.

Y entonces apareci Puente del Inca. No fue solo un punto geogrfico: fue un umbral emocional. La roca teida de ocres y naranjas, el ro rugiendo bajo el puente natural, la sensacin de pequeez ante la inmensidad. All el ciclismo dej de ser competencia para transformarse en resistencia espiritual. Muchos sostienen que en ese lugar se respira por ltima vez con normalidad; despus, todo depende de la voluntad.

Al dejar atrs la villa de Las Cuevas, la seleccin natural hizo su trabajo. El lote de escapados se redujo. Quedaron Autran marcando el pulso, Eduardo Moyata, Christian Moyano -que luego cedera terreno-, Rodrigo Daz y Videla. Cada uno librando su propia batalla contra la pendiente y el oxgeno escaso.

La montaa habl. Y cuando la montaa habla, el ciclismo escucha.

Finalmente emergi imponente el Cristo Redentor de los Andes, recortado contra el cielo a 3.834 metros sobre el nivel del mar. En ese lmite donde el aire escasea y el silencio pesa, se disput la ltima batalla contra el agotamiento. Bajo su figura majestuosa -smbolo de unin y concordia desde 1904- ya no hubo equipos que sostuvieron estrategias ni clculos posibles: slo qued el coraje desnudo, la voluntad pura, el pulso acelerado de quienes decidieron enfrentar la altura sin reservas.

All, donde la cordillera parece eterna, porque es inifinita misma, la historia siempre respira. En diciembre de 1978, cuando la Argentina y la hermana Chile estuvieron a horas de un conflicto armado, alguien volvi la mirada hacia esa inscripcin grabada en la base del monumento:

Se desplomarn primero estas montaas, antes que argentinos y chilenos rompan la paz jurada a los pies del Cristo Redentor.

La sentencia, tallada en piedra como un juramento irrevocable, trascendi generaciones. Y volvi a cobrar sentido en esta 50 edicin de la Vuelta Ciclista de Mendoza, cuando el Cristo fue testigo de otra clase de batalla: no de armas, sino de esfuerzo; no de confrontacin, sino de superacin.

La llegada fue pica. Las bicicletas avanzaron tambaleantes, las miradas perdidas en la bruma helada de la altura, los rostros surcados por el cansancio extremo. Cada pedalazo fue un acto de fe. Cada metro conquistado, una declaracin de resistencia.

Bajo el Cristo no se celebran victorias ordinarias. All se consagran gestas. Porque cuando la meta est tan cerca del cielo, el triunfo no es solo deportivo: es espiritual. Es la confirmacin de que, aun en el lmite fsico, el ser humano puede encontrar una fuerza ms profunda que el cansancio.

Y as, entre viento, historia y cordillera, la Vuelta escribi otra pgina inmortal. cuando Cristian Autran protagoniz una actuacin memorable en los 92,5 kilmetros que unieron Uspallata con el monumento andino. Detuvo el cronmetro en 2 horas, 50 minutos y 8 segundos, y logr descontarle tiempo al lder de la general, Christian Moyano, del equipo Municipalidad de Guaymalln. Detrs arribaron Eduardo Moyata (Po Rico, Bolivia) y Agustn Videla (SEP San Juan), seguidos por Rodrigo Daz, Royner Navarro y el propio Moyano, que pese a ceder terreno conserv el liderazgo.

En cada rostro surcado por el fro y el cansancio se lea la misma verdad: pocas competencias en Argentina exigen tanto como esta etapa. Bajo la mirada eterna del Cristo de bronce, la novena dej algo ms que resultados. Dej una leccin de coraje, de sacrificio y de pica pura.

Porque en la alta montaa mendocina no gana solo el ms fuerte. Gana el que resiste cuando el aire se vuelve promesa y el silencio, eternidad.

Final para la Vuelta de Mendoza: Dcima Etapa no apta para cardacos

Este domingo se correr la 10 y ltima etapa, donde el equipo del SEP tendr la ltima oportunidad de desbancar al de la Muni de Guaymalln, que defender la posicin de privilegio de Moyano, que correr con la malla lder.

La largada ser maana domingo desde las 15:00 desde Casa de Gobierno, para luego dirigirse hacia el Este, en el departamento Guaymalln, y comenzar a rodar por el circuito establecido entre el Acceso Sur y Acceso Este, con la meta establecida en el monumento de la Virgen.

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