En una entrevista con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil y Radio Perfil (AM 1190), el periodista Daniel Santoro repasó el proceso judicial que concluyó con su sobreseimiento definitivo en la causa que lo vinculó a una red de espionaje ilegal. Santoro detalló los costos personales y profesionales del caso, analizó causas como Cuadernos de las Coimas y reflexionó sobre la relación entre el periodismo y los distintos gobiernos.
En una entrevista con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil y Radio Perfil (AM 1190), el periodista Daniel Santoro se refirió al proceso judicial que concluyó con su sobreseimiento definitivo en la causa que lo vinculó a una red de espionaje ilegal. Santoro es editor judicial del diario Clarín, miembro de la Academia Nacional de Periodismo y del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, y cofundador del Foro de Periodismo Argentino.
«Fueron siete años de sufrimiento, Jorge, porque me acusaron falsa y ridículamente de ser parte de una banda que tenía como centro al falso abogado Marcelo D’Alessio; que yo había hecho espionaje ilegal y que había extorsionado a empresarios y funcionarios que estaban procesados en otras causas», declaró Santoro.
El periodista sostuvo que la causa se inició a partir de una maniobra de forum shopping por órdenes de Cristina Kirchner. «En vez de hacer la denuncia por intentos de extorsión contra D’Alessio donde habían ocurrido los hechos, que era acá en la Capital Federal, la llevaron a Dolores. ¿Por qué a Dolores? Porque en Dolores había un juez amigo», afirmó. Según Santoro, esto habilitó el juzgado para recibir una denuncia de Pedro Etchebest, lo que dio inicio al «Operativo Puf». «Ahí empezó toda la maniobra del Operativo Puf, Jorge, donde yo solamente era una pieza menor. Obviamente, lo que se intentó con eso fue hacer caer la causa de los Cuadernos de las Coimas y la causa de la mafia de los contenedores. Además, provocó un tema de miedo y censura entre muchos periodistas en los primeros dos años del gobierno de Alberto Fernández», agregó.
Consultado sobre cómo terminó la causa, Santoro agradeció el apoyo de la Academia Nacional de Periodismo, ADEPA, el diario Clarín, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y otras organizaciones. «Ahora, obviamente siento una tranquilidad, porque todo lo que te conté en aquel momento —que estaba en duda— es verdad. Obviamente, más allá de una relación periodista-fuente, no tuve ninguna otra relación con D’Alessio», expresó. Mencionó consecuencias familiares: «se enfermó mi esposa, se enfermó mi suegra. Horacio Verbitsky publicó, Jorge —vos recordarás—, la dirección de mi casa y el nombre de mi esposa, que no tenía absolutamente nada que ver».
Sobre la causa Cuadernos de las Coimas, Santoro opinó: «Obviamente va a terminar con una condena y va a terminar reivindicando el trabajo de Diego Cabot, que también fue objeto de esta persecución». Añadió que en esta causa defendió el secreto profesional periodístico porque el juez Ramos Padilla había pedido todas sus llamadas telefónicas de los últimos dos años. «Hubo seis periodistas que se asustaron —porque por ahí hablaban con veinte periodistas— y le abrieron sus correos electrónicos y sus teléfonos celulares al juez Ramos Padilla», relató.
En cuanto a la relación actual del periodismo con el gobierno, Santoro comparó: «Creo que son dos situaciones gravísimas. Los gobiernos tienen la obligación de crear un contexto de tranquilidad para que todos los ciudadanos puedan ejercer su libertad de expresión, su libertad de opinión y su libertad de investigar». Sobre Cristina Kirchner, dijo que «creó una máquina para destruir el prestigio de los periodistas». Y sobre el gobierno de Javier Milei, afirmó: «Nos sentimos en una situación también horrible porque el presidente Milei nos insulta a diario, nos trata de basuras humanas y demás. Eso también crea miedo; y todo este ejército de trolls y de estas ‘fuerzas del cielo’ que circulan en las redes sociales atacan nuestro prestigio profesional».
Santoro también recordó el gobierno de Carlos Menem: «Yo investigué el caso de la venta ilegal de armas a Ecuador y a Croacia, por el cual Menem fue condenado». Señaló diferencias: «Había una línea roja, Jorge, que era el tema de la familia; nunca se metió con eso. Creo que esa es una gran diferencia».
En la entrevista, Fontevecchia mencionó que la Legislatura porteña votó cambiar el nombre de la calle California por el de José Luis Cabezas. Santoro afirmó: «José Luis Cabezas, Jorge, es el único héroe del periodismo argentino. Realmente la foto que él le sacó a Yabrán desnudó todo un sistema de corrupción que había entre Yabrán con el peronismo y el radicalismo».
Finalmente, sobre la ética periodística, Santoro destacó el decálogo de buena praxis de la Academia Nacional de Periodismo y abogó por darle herramientas a los códigos de ética. «Los periodistas en Argentina estamos realmente muy divididos. No hablo de una ley, sino de que, en base al consenso, deberíamos discutir la forma de apartar, censurar o llamar la atención —como hay en algunos comités de libertad de prensa en Europa— a aquellos que usan el periodismo para extorsionar, para hacer operaciones mediáticas o que realmente lo que hacen es política», concluyó.
