Según datos del Renaper, en Argentina hay 8.405 personas mayores de 100 años. Tres de ellas, de 99, 100 y 99 años, relatan sus historias de vida y su día a día.
En Argentina, 8.405 personas superan los 100 años de edad, según registros de enero de 2025 de la Dirección de Población del Registro Nacional de las Personas (Renaper). De ese total, 6.274 son mujeres y 2.131 son hombres. Se trata de “personas identificadas con DNI con proceso digital, libreta celeste o tarjeta”.
La socióloga y especialista en longevidad de la Universidad de San Andrés, Mercedes Jones, afirmó que “las vidas de 100 años dejaron de ser una excepcionalidad” y que la población centenaria crece más rápidamente que la población general. Según Jones, “vivir más no se debe simplemente a que nos cuidamos mejor. Lo que cambió es el ecosistema social que hace posible sobrevivir y llegar a edades cada vez más avanzadas”.
La esperanza de vida en América Latina pasó de 58,5 años en 1970 a 76 años en 2025, según datos citados por la especialista. El experto internacional Alexandre Kalache sostuvo que la longevidad es “la gran conquista social del último siglo” y que la humanidad transita una “segunda revolución” orientada a la “longevidad positiva”.
A continuación, tres personas mayores de 90 años relatan sus experiencias.
Alberto Chab: psicoanalista y usuario de redes sociales
Alberto Chab nació en Cuba el 26 de julio de 1927 y tiene 99 años. Afirma que ya está viviendo su año número 100, por lo que utiliza el usuario @albertodecien en Instagram, donde cuenta con 136.000 seguidores. Llegó a la Argentina a los cinco años, cuando su familia huyó de la isla por la disentería, enfermedad que había causado la muerte de dos de sus hermanos. Su abuela y sus padres, oriundos de Damasco, Siria, junto a sus otros dos hijos, viajaron por barco hasta Lima, Perú, y luego por tierra hasta el barrio porteño de San Telmo.
Chab relató que en sus primeros años “llegamos en la más absoluta de las precariedades” y que su padre consiguió un inquilinato sin baño ni cocina. Junto a su hermano trabajó en la antigua Feria Permanente Municipal, donde vendían objetos de mercería. Aprendió a leer y escribir tempranamente, ya que su padre pertenecía a un sector del judaísmo que priorizaba la lectoescritura de los niños varones.
En su adolescencia, mientras cuidaba un kiosco, leyó “Introducción al psicoanálisis” de Sigmund Freud y decidió dedicarse a esa disciplina. Terminó la secundaria en un año y nueve meses y estudió medicina de forma libre mientras trabajaba como encargado de sanidad en lanchones cargueros. Ejerció como psicoanalista de niños y adultos, y actualmente atiende diez horas por semana en su consultorio de Núñez.
Hace algunos años, su nieta Zoe le sugirió grabar un video para formar un grupo de personas mayores de 90 años. La publicación en TikTok recibió más de 2.000 propuestas de Argentina, Chile, Uruguay, Colombia, Perú y Canadá. El grupo actual está integrado por diez personas que se reúnen cada quince días.
Chab mantiene una rutina diaria que incluye desayuno, gimnasia, consumo de frutas y verduras, escritura y meditación. Camina 6.000 pasos por día, según muestra en su teléfono.
Marta Echaul: empresaria y conductora a los 100 años
Marta Beatriz Echaul nació el 13 de septiembre de 1925 y tiene 100 años. En su cuenta de Instagram @abuelamarta1925, seguida por 146.000 usuarios, se define como “ávida lectora” y afirma que maneja su auto y su empresa. En una entrevista por videollamada, declaró: “Tengo 100 años, manejo mi auto y mi empresa. No me gusta ir al médico. Tomo vino y mate todos los días”.
Vivió gran parte de su vida en el barrio de Once, que recuerda por el tranvía y por las vacas lecheras que cruzaban la zona. En su juventud quiso estudiar medicina, pero su familia se opuso. A los 20 años convenció a su padre para que le comprara su primer auto, un Cadillac.
Actualmente, maneja un Toyota Yaris desde su casa en Retiro hasta su empresa de transporte y logística, Santa Marta, en Pompeya. Allí, como jefa, suele preguntar en qué puede ayudar. Declaró: “Tengo carácter fuerte, pero no hay que confundir. No se necesita ser malo”.
Echaul tiene una hija, dos nietos y cuatro bisnietos. Su esposo Isaac falleció en 2004, año en que cumplieron 60 años de casados. Desde entonces, continuó trabajando y viajando hasta la pandemia. Afirmó: “No sé si la forma de ver la vida que tengo es la perfecta, pero es la mía. Me gusta vivir, me gusta tener mi copita de vino todas las noches, me gusta comer”.
Raúl Killamet: leyenda local en Dolores
Raúl Edilio Ambrosio Killamet nació el 20 de marzo de 1925 en Dolores, provincia de Buenos Aires. Sus cuatro abuelos llegaron a la Argentina desde Irlanda debido a la “Gran Hambruna” de mediados del siglo XIX. Es el menor de seis hermanos; su madre falleció cuando él tenía siete meses por fiebre amarilla, enfermedad que también contrajo él y su padre, aunque ambos sobrevivieron.
Raúl fue criado por sus tías paternas. Completó la primaria en la Escuela N°5 de Dolores y abandonó la secundaria para trabajar. A los 17 años, su padre lo llevó al campo que arrendaba junto a sus hermanos. Allí, dijo, “aprendimos la cultura del trabajo, el esfuerzo y la honestidad”. Su padre llegó a arrendar más de 1.000 hectáreas y era uno de los pocos que tenía auto en el pueblo.
Dos de sus hermanos, Ana y Santiago, que habían nacido ciegos, estudiaron en una escuela especializada en Buenos Aires, donde aprendieron a leer y escribir con el sistema Braille.
Raúl vive en Dolores con su esposa, Simona Marta Pivano, de 90 años, con quien está casado desde hace décadas. Su esposa declaró que él “siempre está haciendo algo, siempre activo” y que disfruta de cuidar plantas frutales y hacer mermeladas. Toma un solo remedio para el corazón, nunca fumó ni consumió alcohol, y se levanta todos los días a las 9.
Raúl tiene tres hijos, nueve nietos y dos bisnietos. Afirmó que se siente “muy querido y acompañado”. Como mensaje para las nuevas generaciones, dijo: “Que respeten a los más grandes, trabajen y forjen su futuro”.
