El canciller argentino, Pablo Quirno, asistió este miércoles a una reunión informal del Mercosur en Montevideo, donde los ministros de Relaciones Exteriores del bloque analizaron la distribución de las cuotas de exportación del acuerdo con la Unión Europea y la agenda interna.
El canciller argentino, Pablo Quirno, participó este miércoles de una reunión informal del Mercosur en Montevideo, convocada por Uruguay en ejercicio de la presidencia pro tempore del bloque. El encuentro se desarrolló en el Palacio Santos, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay.
Además de Quirno, asistieron los cancilleres Héctor Huanca (Bolivia), Mauro Vieira (Brasil), Rubén Ramírez Lezcano (Paraguay) y el anfitrión Mario Lubetkin (Uruguay). Durante la reunión, los ministros repasaron la agenda interna del Mercosur y las prioridades de los Estados Partes en materia de relacionamiento externo.
Uno de los ejes centrales fue el reparto de las cuotas de exportación contempladas en el acuerdo comercial con la Unión Europea. Según informaron fuentes oficiales, no se anunció un acuerdo definitivo entre los socios sobre esta cuestión.
Los cancilleres también avanzaron en la preparación de las actividades previstas entre el 2 y el 4 de diciembre, cuando Uruguay completará su período al frente del bloque regional.
Tras la reunión, Mario Lubetkin declaró que el clima de las conversaciones fue “franco y fraterno” y sostuvo que el proceso de integración continúa avanzando. Según afirmó, el objetivo es que en el futuro haya “más Mercosur”.
La participación de Quirno se produce en el marco de las negociaciones comerciales abiertas por la implementación del acuerdo con la Unión Europea y luego de las tensiones diplomáticas recientes entre los gobiernos de Javier Milei y Lula da Silva.
En la previa del encuentro, Pablo Quirno y su par uruguayo, Mario Lubetkin, firmaron un nuevo Acuerdo de Servicios Aéreos para modernizar las regulaciones que rigen el transporte de pasajeros y cargas entre Argentina y Uruguay. El entendimiento establece un régimen más flexible para las rutas aéreas, permite que las compañías definan frecuencias y capacidades según criterios comerciales, y facilita acuerdos de cooperación y servicios de código compartido entre aerolíneas. La iniciativa apunta a ampliar la oferta de vuelos y destinos, promover una mayor competencia y fortalecer la conectividad turística y comercial entre ambos países.
