El proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, aprobado en Diputados y girado al Senado, propone prohibir el financiamiento monetario al Tesoro y limitar la emisión. Sus impulsores sostienen que esto atacaría la causa de la brecha cambiaria y permitiría recuperar el crédito productivo.
El proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que se debate en el Congreso, propone prohibir el financiamiento monetario al Tesoro y limitar la emisión. Sus impulsores sostienen que permitiría atacar las causas de la brecha cambiaria y recuperar el crédito productivo.
Según el diputado nacional autor de la iniciativa, el sector agropecuario enfrenta una “doble imposición” compuesta por las retenciones explícitas y la distorsión del tipo de cambio diferencial, que liquida las exportaciones a un dólar oficial retrasado mientras los insumos se pagan a valores financieros o de mercado libre.
El proyecto, aprobado en Diputados y girado al Senado, modifica la arquitectura institucional del Banco Central con tres disposiciones: la prohibición absoluta del financiamiento al Tesoro, el mandato único de estabilidad monetaria y el cierre de la emisión para pagar intereses.
El texto señala que, desde el inicio de la administración actual, el Banco Central no otorgó nuevos financiamientos al Tesoro. De haberlo hecho bajo las reglas anteriores, el Tesoro podría haber solicitado adelantos transitorios por aproximadamente 36,6 billones de pesos, una suma que supera el 80% de la base monetaria actual.
Como antecedentes regionales, el autor menciona los casos de Perú y Chile, donde las reformas de independencia de sus bancos centrales estuvieron asociadas a reducciones en la inflación y aumentos en el crédito al sector privado.
El proyecto no incluye una cláusula que prohíba taxativamente los cepos o los tipos de cambio diferenciales, pero sus impulsores argumentan que al eliminar la emisión para el déficit, el cepo se volvería una herramienta obsoleta.
El autor concluye que esta reforma representa un paso hacia la igualdad de condiciones económicas para el campo, al eliminar la brecha cambiaria y permitir que el esfuerzo del productor se traduzca en rentabilidad.
