El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno y Canadá llegaron a un entendimiento para evitar la aplicación de aranceles del 50% a productos canadienses. El acuerdo, calificado como «muy justo» por Trump, está sujeto a la formalización de documentos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el miércoles que su gobierno y Canadá alcanzaron un acuerdo para evitar la entrada en vigor de aranceles del 50% sobre productos canadienses. Trump calificó el pacto como «muy justo» para ambas partes y señaló que resta completar la documentación.
«Tuve una conversación muy buena con el primer ministro (canadiense) anoche y hemos llegado a un acuerdo con Canadá. Como saben, hoy iban a entrar en vigor aranceles generalizados del 50% contra Canadá; ellos llamaron ayer y aceptaron los puntos que nosotros exigíamos. Es un acuerdo muy justo para ambas partes», declaró Trump ante periodistas en la Casa Blanca.
El mandatario estadounidense indicó que el entendimiento depende de la formalización de los documentos. «Todo está sujeto a la formalización de los documentos», señaló, aunque expresó confianza en que ambos gobiernos alcancen un acuerdo definitivo.
«Creo que es un acuerdo muy bueno para ambas partes. Es excelente para nuestros agricultores; ya no se verán perjudicados, ya que Canadá les estaba causando un gran daño», sostuvo Trump.
El martes, Trump anunció el aplazamiento por tres días de la entrada en vigor de los aranceles del 50% contra importaciones canadienses, que debía comenzar el miércoles. La decisión se tomó después de una conversación telefónica con el primer ministro canadiense, Mark Carney, la segunda en dos días.
Trump comunicó el aplazamiento a través de Truth Social, menos de dos horas antes del plazo previsto. «He pausado los aranceles del 50% contra Canadá, que estaban previstos para entrar en vigor mañana por la mañana durante un período de tres días, sobre la base del hecho de que Canadá y Estados Unidos, sujetos a la finalización de los documentos, ¡tienen un ACUERDO!», escribió.
El primer ministro canadiense confirmó el martes por la noche que Ottawa y Washington lograron «progresos sustanciales» en las conversaciones comerciales, aunque evitó considerar cerrado el acuerdo. «Durante las últimas semanas, Canadá ha mantenido intensas conversaciones con Estados Unidos para abordar las cuestiones comerciales pendientes y ofrecer mayor certidumbre y beneficios reales a las empresas, trabajadores, agricultores y familias canadienses», señaló Carney en un comunicado.
Carney confirmó que Washington aceptó retrasar hasta el final del 21 de agosto la aplicación de los nuevos gravámenes previstos al amparo de la Sección 338 de la Ley Arancelaria estadounidense de 1930. «Aún queda un trabajo importante por hacer», afirmó, y añadió que Canadá mantiene como objetivo la construcción de una economía «más fuerte, más independiente y más competitiva».
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó el miércoles que los dos gobiernos se encuentran en la fase de revisión de la documentación y que informará al Congreso sobre los términos del acuerdo. «Confiamos en haber alcanzado un acuerdo que no solo seguirá protegiendo a los trabajadores, los empleos y las cadenas de suministro de Estados Unidos, sino que también fortalecerá la economía», declaró Greer.
Las nuevas tasas habrían afectado una amplia gama de productos canadienses y representado unos 20.000 millones de dólares en importaciones, con artículos que incluyen palos de hockey y depresores linguales.
Uno de los principales puntos de desacuerdo entre ambos gobiernos es el sector automotor. Washington planteó reducir del 25% al 15% el arancel aplicado a los vehículos canadienses, mientras que Ottawa busca una reducción mayor y exenciones para el contenido producido en América del Norte. Estados Unidos también reclama que Canadá retire sus aranceles de represalia sobre los automóviles estadounidenses, que las provincias canadienses vuelvan a permitir la venta de bebidas alcohólicas procedentes de Estados Unidos y que se introduzcan cambios en el sistema de cuotas de importación de productos lácteos.
La entrada en vigor de los nuevos gravámenes también podía provocar una respuesta comercial de Ottawa. El Gobierno canadiense había amenazado con aplicar sus propios aranceles de represalia contra productos estadounidenses.
Canadá mantiene una fuerte dependencia del mercado estadounidense. Cerca del 72% de sus exportaciones de bienes tuvieron como destino Estados Unidos el año pasado, mientras que ambos países intercambiaron unos 880.000 millones de dólares en bienes y servicios durante ese período.
La disputa comercial se produce en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
(Con información de EFE)
