Las fuerzas de seguridad de todo el país acumulan más de medio millón de chalecos antibalas obsoletos, mientras parte de ese material apareció en circuitos ilegales y en manos de delincuentes.
Buenos Aires, 10 agosto (NA) – Las fuerzas de seguridad de todo el país acumulan más de medio millón de chalecos antibalas obsoletos, mientras parte de ese material apareció en circuitos ilegales y en manos de delincuentes.
Los chalecos utilizados por las fuerzas de seguridad tienen una vida útil certificada de cinco años, establecida por el RENAR y garantizada por los fabricantes. Cumplido ese período deben descartarse porque ya no puede garantizarse su nivel de protección balística.
Sin embargo, la baja efectiva del material no quedó resuelta en buena parte de las fuerzas. Una auditoría interna del Ministerio de Seguridad de la Nación realizada en 2024 determinó que Gendarmería, Prefectura Naval, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Policía Federal tenían 76.812 chalecos, de los cuales 49.159 estaban vencidos, el 64 por ciento.
A esos números se suman los inventarios provinciales y municipales y, según estimaciones de la industria a las que accedió la Agencia Noticias Argentinas, las unidades obsoletas acumuladas en el país superan el medio millón.
El entonces vocero presidencial Manuel Adorni reconoció en septiembre de 2024 que, hasta el 10 de diciembre de 2023, “los policías usaban chalecos vencidos”, al anunciar la incorporación de 19.700 unidades nuevas para las fuerzas federales.
La situación se repite en las provincias: la Policía de la Ciudad retiró 6.147 chalecos vencidos o deteriorados; Córdoba incorporó 17.000 unidades ante un faltante operativo y Entre Ríos repuso 1.300 después de admitir que la mayoría de los existentes “estaban vencidos”.
El riesgo también quedó reflejado en investigaciones judiciales. En febrero de 2026, el armero de una banda de sicarios conocido como “El Negro Juan” fue detenido en Córdoba con un chaleco antibalas de la Policía provincial, una ametralladora de fabricación israelí y otras armas.
Los paneles balísticos conservan parte de sus propiedades protectoras después de su vencimiento, por lo que pueden reutilizarse si no son destruidos correctamente. Especialistas advierten que incluso pueden emplearse para fabricar de manera clandestina nuevos paneles, blindajes, escudos o chalecos.
La ANMaC reguló mediante la normativa de Materiales de Usos Especiales (MUEs) la destrucción de chalecos y habilitó a empresas privadas para realizar el procedimiento.
El organismo había ordenado en 2021 destruir 3.446 chalecos defectuosos fabricados por Fabricaciones Militares y entregados a la Policía bonaerense, mientras que en 2022 dispuso una medida similar sobre otro lote de la Policía de la Ciudad. Las órdenes no se concretaron por falta de capacidad tecnológica.
Actualmente funcionan en el país dos máquinas habilitadas bajo la normativa de la ANMaC para destruir materiales balísticos, propiedad de Tecnología Antibalas S.A. (Tecant). El proceso fragmenta paneles, etiquetas y fundas para impedir su reutilización y concluye con un certificado de destrucción que garantiza la trazabilidad.
Según fuentes de la industria, la Argentina dispone ahora de la capacidad técnica, la normativa y las empresas necesarias para resolver la acumulación de chalecos obsoletos, mientras su implementación depende de las decisiones de los gobiernos nacional, provinciales y municipales.
