La intendenta de Quilmes con licencia, Mayra Mendoza, elogió públicamente a la vicepresidenta Victoria Villarruel por autorizar la participación remota de la senadora Anabel Fernández Sagasti en la sesión por la Ley de Tierras.
La intendenta de Quilmes con licencia, Mayra Mendoza, expresó su reconocimiento a la vicepresidenta Victoria Villarruel por habilitar la votación remota de la senadora Anabel Fernández Sagasti en la sesión en la que se tratará la Ley de Tierras. En su cuenta de la red social X, Mendoza escribió: «Nobleza obliga, bien @VickyVillarruel en habilitar el voto de @anabelfsagasti».
Fernández Sagasti, senadora por Mendoza, se encuentra en reposo médico en su provincia debido a un embarazo de más de 32 semanas, con restricción para viajar largas distancias. La senadora explicó que la distancia era el único impedimento para asistir al recinto y que, de residir en Buenos Aires, no habría tenido inconvenientes en estar presente.
Ante esta situación, Villarruel firmó un decreto que autoriza a Fernández Sagasti a participar de manera remota, con voz y voto, en la sesión. La medida tiene carácter individual y excepcional, no modifica el reglamento de la Cámara alta y quedó supeditada a la ratificación del propio recinto. El texto precisa que su presencia remota tendrá el mismo peso que una presencia física para el quórum y los votos, previa verificación de su identidad.
En su publicación, Mendoza también solicitó a los demás senadores «ser responsables» y garantizar la representación de la provincia de Mendoza. Además, sin nombrarlas directamente, se refirió a las senadoras Flavia Royón y Camau Espínola, a quienes reclamó votar en línea con el electorado que las llevó al cargo, mayoritariamente opuesto a la venta de tierras a extranjeros.
Fernández Sagasti agradeció en redes sociales el respaldo recibido y señaló que se sentirá aliviada cuando el Senado frene lo que denominó «Ley de Extranjerización».
El gesto de Mendoza se produce en un contexto de tensión entre Villarruel y el presidente Javier Milei, con críticas crecientes por parte de la vicepresidenta hacia el mandatario. Según trascendió, la situación generó malestar en el Gobierno, que lo interpretó como un nuevo acercamiento de Villarruel al kirchnerismo en la previa de una sesión considerada de alta tensión.
