El farmacéutico Eduardo González detalla el procedimiento adecuado para retirar una garrapata adherida a la piel y advierte sobre los riesgos de los remedios caseros.
Con la llegada del buen tiempo, las actividades al aire libre aumentan: una ruta por el monte, un baño en unas piscinas naturales, una acampada para ver las estrellas. En todas ellas, las picaduras de garrapata son una preocupación frecuente. Pese a que la mayoría son indoloras y solo provocan síntomas menores, como cambios en el color de la piel o una llaga, algunas garrapatas transmiten bacterias que causan enfermedades.
La mayoría de los casos de picaduras de garrapata no provocan complicaciones, pero una extracción incorrecta o una actuación tardía pueden aumentar el riesgo de transmisión de enfermedades. Por ello, los especialistas insisten en la importancia de saber cómo actuar desde el primer momento y qué síntomas vigilar durante las semanas posteriores.
La rapidez es uno de los factores clave. Cuanto menos tiempo permanezca adherida la garrapata a la piel, menor será la probabilidad de que transmita microorganismos capaces de provocar una infección. Sin embargo, tan importante como retirarla pronto es hacerlo de la forma adecuada, evitando prácticas caseras que pueden resultar contraproducentes.
El farmacéutico Eduardo González explica que, cuando se detecta una garrapata adherida a la piel, “es primordial extraerla lo antes posible, puesto que, como sabemos, cuanto más tiempo pasa, mayor es la probabilidad de infección”. Para conseguirlo, recomienda utilizar unas pinzas de punta fina y sujetar el parásito “lo más cerca posible de la piel”. Después, debe retirarse “suavemente hacia arriba, sin girar ni retorcer la pinza”.
El experto también advierte de que durante la extracción conviene evitar aplastar el cuerpo de la garrapata, ya que “su contenido no acabe expulsado a través del punto por que se adhiere a la piel”. Una manipulación incorrecta puede favorecer la liberación de sustancias potencialmente infecciosas y aumentar el riesgo de transmisión.
En este sentido, el farmacéutico de CINFA desaconseja recurrir a remedios caseros que tradicionalmente se han utilizado para intentar desprender estos parásitos. “No se han de usar remedios o productos caseros, como vaselina, esmalte de uñas o aceite, ni recurrir a fuentes de calor, como cerillas encendidas para intentar separar la garrapata”, señala. Según explica, estos métodos pueden provocar que el animal se contraiga y “inyecte más sustancia infecciosa en el cuerpo de la persona”.
Una vez retirada, el farmacéutico recomienda limpiar cuidadosamente la zona afectada con agua y jabón y aplicar un antiséptico. Después, también es importante lavarse bien las manos con agua y jabón. Además, insiste en que nunca debe aplastarse la garrapata con los dedos. En su lugar, aconseja conservarla “en un bote con papel húmedo” para que, si posteriormente aparecen síntomas, pueda analizarse en un laboratorio y comprobar el posible microorganismo responsable de la infección.
En algunos casos, la extracción puede no ser completa. Si alguna parte del parásito permanece bajo la piel, el farmacéutico González recomienda buscar atención médica. También aconseja acudir al médico si, durante las cuatro semanas posteriores a la picadura, aparecen signos compatibles con una posible infección.
Entre los síntomas a los que conviene prestar atención se encuentran el enrojecimiento o la aparición de un sarpullido en la zona de la picadura, fiebre, dolor de cabeza, rigidez de cuello, dolores musculares o articulares, inflamación de los ganglios linfáticos, debilidad intensa o síntomas similares a los de la gripe. También pueden presentarse náuseas, vómitos, diarrea, movimientos descoordinados e incluso afectación del hígado, el corazón u otros órganos.
Pese a ello, el especialista transmite un mensaje de tranquilidad. “En cualquier caso, el riesgo de desarrollar una enfermedad por garrapata es mínimo”, recuerda. No obstante, insiste en que, si aparece cualquiera de estos síntomas tras la picadura, “es imprescindible comunicarlo a tu médico”, ya que una valoración precoz permite descartar complicaciones o iniciar el tratamiento adecuado si fuera necesario.
