El 18 de julio de 1994, una explosión destruyó la sede de la AMIA en Buenos Aires. Murieron 85 personas. Hasta la fecha, no hay condenas ejecutoriadas contra los acusados.
El 18 de julio de 1994, a las 9:53, una camioneta cargada con explosivos detonó frente a la sede de la Asociación Mutua Israelita Argentina (AMIA), ubicada en Pasteur 633, barrio porteño de Once. El edificio de siete pisos colapsó y dejó un saldo de 85 fallecidos y más de 300 heridos. El hecho es considerado el atentado terrorista más letal en la historia de Argentina y de América Latina.
La fecha fue declarada Día de la Memoria Activa. Cada aniversario, una sirena suena a las 9:53 para iniciar el acto central frente a la sede reconstruida. Allí, familiares y organizaciones exigen el esclarecimiento judicial, la identificación de los responsables intelectuales y materiales, y la captura de los ciudadanos extranjeros imputados en el expediente.
A pesar de las investigaciones legislativas y judiciales realizadas durante tres décadas, la causa penal no registra condenas firmes contra los principales acusados. Las organizaciones comunitarias y los familiares de las víctimas señalan irregularidades en la instrucción original y obstáculos diplomáticos internacionales.
