La ingeniera biomédica Luciana Lazarte destacó la importancia de contar con desfibriladores externos automáticos operativos y personal capacitado en eventos multitudinarios.
Buenos Aires, 16 julio (NA) – Los partidos decisivos de la Selección argentina en el Mundial 2026 generan emociones intensas que, si bien no provocan por sí mismas un paro cardíaco, pueden representar un factor de riesgo para personas con enfermedades cardiovasculares preexistentes, según indicó la ingeniera biomédica Luciana Lazarte en un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
La especialista afirmó que contar con un Desfibrilador Externo Automático (DEA) operativo y personal capacitado para utilizarlo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. “Un paro cardíaco ocurre en cuestión de segundos. En eventos deportivos multitudinarios, el tiempo que transcurre hasta la primera atención médica es uno de los factores que más condiciona la supervivencia”, declaró.
Lazarte explicó que diversos estudios muestran que, por cada minuto sin desfibrilación, las probabilidades de sobrevivir disminuyen entre un 7% y un 10%. “Cuando los servicios de emergencia necesitan varios minutos para llegar hasta el lugar del colapso, la respuesta inmediata resulta determinante”, añadió. La experta señaló que el DEA funciona como un puente entre el momento del colapso y la llegada del equipo de emergencias, y aclaró que “no reemplaza a los profesionales de la salud: los complementa, porque permite iniciar la intervención más crítica mientras se espera la atención médica especializada”.
En cuanto a la tecnología, Lazarte indicó que los DEA Serie C de Mindray están diseñados para asistir al operador mediante instrucciones claras y automatización de funciones críticas. “El dispositivo analiza automáticamente el ritmo cardíaco y administra una descarga únicamente cuando está clínicamente indicada. De esta manera, el operador no necesita interpretar el electrocardiograma para decidir si corresponde desfibrilar, sino que sigue las indicaciones del propio equipo”, sostuvo.
La especialista agregó que estos equipos incorporan funciones para agilizar la preparación y simplificar su operación, reduciendo los tiempos de respuesta. “En un entorno de alta tensión, como un partido decisivo, disponer de una tecnología que simplifique el procedimiento representa una ventaja clínica importante”, afirmó. Además, mencionó que los DEA Serie C incluyen asistentes visuales y sonoros que acompañan al operador paso a paso, y que fueron desarrollados siguiendo recomendaciones de la American Heart Association y el European Resuscitation Council.
Lazarte subrayó que “el miedo continúa siendo una de las principales barreras para actuar frente a un paro cardíaco”, pero que “cuando un DEA es utilizado correctamente por personal capacitado, constituye una herramienta segura”. Finalmente, señaló que la cardioprotección debe abordarse desde tres dimensiones: el acceso a la tecnología, la capacitación de las personas y el acompañamiento técnico a las instituciones, que incluye el mantenimiento preventivo para asegurar que los equipos permanezcan en condiciones de uso.
