El filósofo chino Lao Tzu propone un método de tres pasos para recuperar la claridad mental y tomar decisiones acertadas en momentos de crisis.
Lao Tzu, filósofo chino del siglo VI a.C. y figura central del taoísmo, afirmó: “Ten paciencia. Espera a que el lodo se asiente y el agua corra clara. Permanece quieto hasta que la acción correcta surja”. La frase, difundida en el sitio Ahora País, forma parte de una guía de servicios sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos como adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying y trastornos de la conducta alimentaria.
Frente al ritmo acelerado de la vida contemporánea, caracterizado por la hiperconectividad y la presión por resolver conflictos de forma inmediata, la sabiduría antigua propone cultivar la serenidad mental como estrategia para tomar decisiones con lucidez. Según el texto, la capacidad de detenerse, respirar y analizar el panorama con frialdad se volvió una virtud escasa pero indispensable, ya que las decisiones tomadas bajo urgencia suelen ser resultado del miedo o la ansiedad.
La metáfora visual de Lao Tzu se basa en el concepto taoísta de Wu Wei, que se traduce como “no acción”. Este principio no implica pasividad, sino alinearse con el ritmo natural de los acontecimientos en lugar de forzar resultados mediante la agitación. Cuando un río está revuelto, cualquier intento de limpiarlo agitando las manos solo empeora la situación; la única manera de recuperar la transparencia es permitir que las partículas pesadas caigan por su propio peso, lo mismo ocurre con la mente humana ante una crisis.
El método práctico propuesto por Lao Tzu se divide en tres etapas:
- Contención del impulso: ante un problema imprevisto, postergar la respuesta para dar tiempo a que la intensidad de la emoción inicial disminuya y ceda lugar al pensamiento lógico.
- Habitar la quietud de forma consciente: percibir la pausa como un espacio de observación activa, distanciándose del conflicto por horas o días para identificar variables que antes pasaban desapercibidas.
- Acción orgánica: cuando la mente se aclara, la solución óptima se manifiesta con nitidez, reduciendo el margen de error y el arrepentimiento posterior.
En conclusión, la quietud promovida por el sabio chino hace más de dos milenios continúa siendo una herramienta para recuperar el control de la vida personal, según el texto difundido.
