El arquitecto y divulgador Pablo Borraz sostiene que conocer el coste total real desde las primeras fases del proyecto evita desajustes presupuestarios y sorpresas financieras.
En cualquier proyecto de vivienda, el presupuesto es uno de los factores que más condiciona las decisiones desde el primer momento. Sin embargo, no siempre se tiene una visión clara del coste total real antes de empezar a diseñar o construir, lo que puede generar desajustes entre lo que se quiere hacer y lo que finalmente se puede pagar.
En este sentido, el arquitecto y divulgador Pablo Borraz destaca la importancia de conocer el coste aproximado de la vivienda desde las primeras fases del proyecto. Según explicó en un vídeo publicado en su perfil de TikTok, uno de los errores más habituales es separar el diseño del presupuesto, cuando en realidad ambas cuestiones deberían ir de la mano desde el inicio.
Por este motivo, señaló que la pregunta que “siempre” se debe hacer a un arquitecto durante el diseño de una vivienda es “cuánto cuesta la casa que estamos dibujando”, porque “si el profesional no tiene claro lo que cuestan las cosas, lo que vais a hacer en el proyecto es lo que quieres construir y luego ya se verá”.
Si a esta cuestión el arquitecto responde que “depende del constructor” o que “ya se verá al final del proyecto”, se trata de una señal de alerta, ya que implica que el coste no está siendo tenido en cuenta desde el inicio del proceso de diseño, apuntó el experto.
El arquitecto insistió en que esa respuesta inicial permite corregir el rumbo del proyecto sin que ello suponga un coste adicional.
Las partidas que deben calcularse antes de construir una vivienda
Calcular el coste del proyecto desde el inicio puede evitar sorpresas financieras que puedan complicar la compra, la construcción o la reforma de la vivienda, permitiendo ajustar las decisiones desde las primeras fases y reducir el riesgo de desviaciones presupuestarias a medida que avanza el proyecto.
Entre los principales elementos que deben tenerse en cuenta figura el presupuesto de construcción, es decir, lo que cuesta realmente ejecutar lo que se está dibujando. También deben considerarse los honorarios técnicos, como los del propio arquitecto y otros profesionales implicados en el proyecto, ya que forman parte del coste global desde la fase de diseño.
A ello se suman los costes asociados a la ejecución de la obra, incluyendo materiales, mano de obra y posibles ajustes que puedan surgir durante el proceso. Además, es necesario incorporar un margen para imprevistos, ya que el desarrollo del proyecto puede obligar a modificar o ajustar determinadas partidas.
Las condiciones del terreno, clave en el coste final
Otro aspecto clave que puede suponer un ahorro de hasta 40.000 euros a la hora de construir una vivienda es analizar correctamente las condiciones del terreno antes de tomar cualquier decisión de compra.
Según explicó el arquitecto Pablo Borraz en otro vídeo, el precio de la parcela no es el único factor determinante, ya que dos terrenos con un coste similar pueden implicar inversiones muy distintas una vez comienza el proyecto. Elementos como la necesidad de movimientos de tierra, la adaptación del suelo o las actuaciones previas para poder edificar pueden incrementar de forma considerable el presupuesto final, generando diferencias relevantes respecto a la estimación inicial.
