El candidato oficial del Pacto Histórico enfrenta cuestionamientos sobre su identidad política y su relación con el gobierno de Gustavo Petro.
Desde su confirmación como candidato oficial del Pacto Histórico, Iván Cepeda ha tenido que enfrentar una etiqueta generalizada: la de ser el sucesor o la continuidad de Gustavo Petro dentro de la izquierda colombiana.
La inquietud por el tipo de izquierda que encarna Cepeda se fundamenta en las ideas e imaginarios que circulan en la opinión pública, que lo presentan como radical, comunista o cercano a grupos armados de izquierda en Colombia. Al mismo tiempo, es conocida su trayectoria en la defensa de las víctimas de la violencia, los derechos humanos y la memoria histórica del conflicto armado.
Las diferencias entre Petro y Cepeda no se reducen únicamente a sus estilos de liderazgo y relacionamiento político. Petro representó la llegada de la izquierda al poder nacional con un discurso de ruptura y transformación. Cepeda aspira a la Presidencia después del gobierno de Petro, en medio de expectativas orientadas a la gestión, la corrección de errores y la institucionalización de las reformas.
El origen y la trayectoria política de ambos marcan una diferencia. Petro transitó desde una vertiente revolucionaria hacia el poder administrativo. Cepeda ha estado marcado por su relación directa con el conflicto armado, así como por una trayectoria inspirada en las luchas por la memoria, la búsqueda de la paz y la reivindicación de los derechos de las víctimas.
En el terreno político, ideológico y discursivo aparecen matices. El discurso de Petro tiene un carácter nacional-popular y plantea el conflicto político sobre una ruptura de clase y de poder, con una dicotomía entre pueblo y élites, cambio y conservación. El discurso de Cepeda se articula en torno a luchas históricas, solidaridades democráticas y causas colectivas vinculadas con los derechos humanos, la acción colectiva, los movimientos sociales y las minorías étnicas, de género y raciales.
La mirada sobre la democracia también es distinta. Petro apela a una democracia de impronta plebiscitaria, apoyada en la aprobación popular y el poder constituyente. Cepeda ha proyectado una mirada más republicana, anclada en la búsqueda de consensos y en los cauces institucionales.
Desde la orientación política de la gestión de Petro y de un eventual gobierno de Cepeda, asoma otra diferencia: una izquierda planteada en términos populistas y agonistas, y otra izquierda con una perspectiva más garantista, orientada a la defensa de derechos y conquistas democráticas.
El contexto y el momento son determinantes. Petro representó una izquierda de irrupción histórica. Cepeda representa una izquierda de continuidad institucional y debería demostrar que el proyecto progresista puede sobrevivir más allá del liderazgo de Petro.
