La actividad metalúrgica registró en mayo una caída interanual del 5,1% y un retroceso mensual del 1,4%, según el último relevamiento de ADIMRA. El sector advierte sobre una capacidad ociosa del 60% y una pérdida estimada de 30.000 puestos de trabajo.
La actividad metalúrgica continúa mostrando señales de debilidad. Según el último relevamiento de ADIMRA correspondiente a mayo, la producción registró una caída interanual del 5,1% y un retroceso mensual del 1,4%, con bajas en casi todos los rubros del sector.
Al analizar el desempeño por actividad, Javier Viqueira, vicepresidente de ADIMRA y titular de ADOX, explicó que solo el segmento de carrocerías y semirremolques logró mantenerse en terreno positivo. «Todas las ramas que nosotros tenemos cayeron en todas menos en una, que es carrocería semiremolque, que se mantuvo un 2% positivo», señaló. En contraste, destacó que la fundición retrocedió cerca del 9%, la maquinaria agrícola un 8,5%, los bienes de capital un 7% y el equipamiento médico alrededor del 6%.
El dirigente sostuvo que las mejoras puntuales observadas en algunos meses no alcanzan para revertir la tendencia general. «Si bien hay a veces algún pequeño efecto serrucho, ese efecto solamente se mantiene un mes, pero después la baja termina siendo más pronunciada», afirmó.
Uno de los datos que más preocupa al sector es el nivel de utilización de la capacidad instalada. Según el relevamiento realizado por ADIMRA, una gran parte de la infraestructura productiva permanece sin actividad. «Cada 10 máquinas hay 6 paradas», describió Viqueira, quien precisó que actualmente funciona apenas alrededor del 40% de la capacidad instalada de la industria metalúrgica.
Respecto de los sectores que hoy impulsan la economía, como el petróleo, el gas y la minería, el vicepresidente de ADIMRA sostuvo que todavía no se observa un impacto positivo sobre la industria nacional. «No vemos todavía ese derrame de esas inversiones o de esa actividad en el sector productivo», advirtió. Además, cuestionó que los regímenes de promoción para grandes inversiones permitan la importación de insumos sin generar un efecto multiplicador significativo sobre la producción local.
Viqueira aseguró que la industria argentina tiene capacidad para competir internacionalmente en términos de productividad, pero remarcó que enfrenta condiciones financieras y fiscales muy distintas a las de otros países. «No está compitiendo una empresa con una empresa, nosotros competimos con un Estado», sostuvo. En ese sentido, explicó que mientras las firmas locales enfrentan tasas de interés cercanas al 40%, muchos competidores internacionales acceden a financiamiento a costo cero o reciben incentivos para exportar.
El impacto de la crisis también se refleja en el empleo. El dirigente estimó que el sector ya perdió una cantidad significativa de puestos de trabajo. «Debemos haber perdido 30.000 puestos de trabajo», afirmó, al incluir tanto operarios metalúrgicos como personal vinculado a otras actividades relacionadas.
Finalmente, destacó el esfuerzo de las pequeñas y medianas empresas para sostener sus operaciones pese al contexto adverso. «Hoy hay mucha empresa poniendo fondos propios para mantener la operación, todo lo que pueda, esperando que esta situación se revierta», concluyó, al tiempo que reclamó políticas públicas específicas para acompañar a las PyMEs de la misma manera que se promueven los grandes proyectos de inversión.
