Una mujer de 32 años, que cursaba la carrera de Medicina, atendió a más de 100 pacientes en una mutualista del departamento de Rocha, Uruguay, tras presentar un título robado. La Justicia la imputó por estafa, usurpación de título, hurto y falsificación de documento privado.
Una estudiante de Medicina de 32 años atendió como médica durante más de un año en la mutualista Colectivo Médico Rochense (Comero), en el departamento de Rocha, Uruguay. Según informó el noticiero Telemundo de Canal 12, la mujer presentó un título que había sido robado a una médica de Montevideo con la que tenía vínculo. Suplantó en el documento el nombre de la profesional real.
La mujer comenzó a ejercer en abril de 2024. La mutualista, que tenía puestos vacantes, la contrató para realizar guardias domiciliarias. Con el tiempo, otros médicos del centro notaron decisiones que consideraron no acertadas y errores en aspectos básicos, lo que generó sospechas y derivó en una investigación interna. La institución presentó una denuncia penal tras confirmar el engaño.
La Justicia de Rocha imputó a la mujer por los delitos de estafa, usurpación de título, hurto (por haberse quedado con el cartón de una médica real) y falsificación de documento privado. Se le impusieron 120 días de medidas cautelares, que incluyen presentarse semanalmente en una seccional policial y la prohibición de salir del país, mientras avanza la investigación.
El caso se conoció públicamente en octubre de 2025. La mujer poseía un título intermedio como Técnica en Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades, pero no era egresada de la carrera de Medicina.
La maniobra fue detectada inicialmente por Recursos Humanos del Hospital de Rocha, el sanatorio público del departamento, donde la mujer se había presentado a un concurso para prestar servicios en ASSE, el prestador de salud estatal. La directora del hospital, Laura Teti, declaró al diario El País: “Había cuestiones que no coincidían. Y cuando se fue a constatar el número de afiliada a la Caja de Profesionales Universitarios figuraba como que era de otra persona. Cuando se detectó eso se informó a ASSE central para que ellos hicieran la investigación. Había muchas inconsistencias”.
Ante las sospechas, se le pidió que presentara el título original, que se inscribiera en el Colegio Médico y que mostrara su afiliación a la Caja de Profesionales. La mujer no dio respuestas.
El fiscal Federico Pion justificó en su dictamen: “Mediante engaños y estratagemas artificiosos indujo a error a los funcionarios de Comero, quienes pensaron que la indagada se había recibido de la carrera de Medicina, procurándose para si un provecho injusto: el pago de los servicios prestados por las guardias”.
En la denuncia presentada por Comero se concluyó que la mujer interactuó con algo más de 100 pacientes. Señalaron que no encontraron casos de mala praxis o irregularidades y que la mujer “era cuidadosa” y normalmente derivaba los casos a especialistas, al médico tratante o repetía la medicación.
