domingo, 16 agosto, 2026

La NASA revisa su hoja de ruta lunar tras la explosión del cohete New Glenn de Blue Origin

La explosión del cohete New Glenn en Cabo Cañaveral el pasado 28 de mayo podría transformar los planes de la NASA para el programa Artemis y su objetivo de llegar a la Luna en 2028.

La explosión del cohete New Glenn en Cabo Cañaveral el pasado 28 de mayo podría transformar la hoja de ruta de la NASA y sus planes de llegar a la Luna en 2028 con el programa Artemis.

La destrucción de la nave y la plataforma de lanzamiento de la compañía Blue Origin, durante una prueba de encendido estático, significó un revés técnico para la empresa fundada por Jeff Bezos y amenaza con demorar los planes estadounidenses por llegar nuevamente a la Luna, luego de que China anunciara su arribo al satélite natural para 2030.

El hecho fue calificado por el ex astronauta de la NASA Garrett Reisman como “probablemente la mayor explosión de un cohete en plataforma”. Reisman, profesor de ingeniería astronáutica en la Universidad del Sur de California, explicó: “Los cohetes que explotan en pleno vuelo suelen producir una explosión mucho menor porque han consumido combustible. La única otra explosión de cohete en la plataforma que habría sido mayor fue la del N1 soviético. Esta es probablemente la mayor que hemos tenido”.

La detonación destruyó el transportador-erector y una torre pararrayos, pero, según Blue Origin, los tanques de combustible y el sistema de agua permanecieron intactos. Dave Limp, director ejecutivo de la compañía, afirmó: “Es una pequeña buena noticia, volveremos a volar antes de que termine este año”. La empresa reconoció que parte de la reconstrucción llevará un tiempo considerable y pidió a la población no manipular posibles restos que pudieran llegar a las costas.

El accidente se produjo dos días después de que la NASA adjudicara a Blue Origin un contrato por cientos de millones de dólares para lanzar dos vehículos exploradores destinados a futuras misiones lunares del programa Artemis. El New Glenn también estaba previsto para desempeñar un papel en el despliegue del módulo de alunizaje Blue Moon y en los planes de la agencia espacial estadounidense para establecer una presencia permanente en la Luna.

El New Glenn, con 98 metros de altura y siete metros de diámetro, puede transportar más de 13 toneladas a órbita de transferencia geoestacionaria y hasta 45 toneladas a órbita terrestre baja. La onda expansiva de la explosión se sintió a kilómetros de distancia y, según testigos, hizo temblar ventanas y otras estructuras en viviendas cercanas.

Josef Aschbacher, director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), declaró: “Es sin duda un enorme revés, no es bueno para nadie en la comunidad espacial”. Aschbacher remarcó: “Este era solo uno de los primeros vuelos, así que estamos realmente en la fase de despegue del programa, y esto es sin duda algo que me preocupa”. También subrayó: “Han visto la explosión, creo que la base de lanzamiento está prácticamente destruida, algo que llevará bastante tiempo reconstruir, pero también investigar por qué se produjo esta explosión”.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, sostuvo que la agencia mantendrá el calendario y buscará alternativas para los lanzamientos de los módulos lunares. “La NASA está muy enfocada en el alunizador porque en eso se basa nuestra misión para llevar astronautas de regreso a la superficie de la Luna antes de 2029, y podremos seguir desarrollando ese alunizador y avanzando para que esté disponible en 2027 para nuestra misión de prueba Artemis 3, potencialmente también para nuestros objetivos de alunizaje de 2028”, afirmó.

Isaacman señaló que las opciones para lanzar los módulos lunares son limitadas y que, tras el accidente, la NASA se encuentra “únicamente con la Starship de SpaceX”. El accidente también postergó el despliegue de la constelación Kuiper de Amazon, que esperaba lanzar 48 satélites en la misión accidentada.

Blue Origin reportó que los tanques de combustible y el sistema de agua de la plataforma permanecieron en buen estado, mientras que el propulsor “Never Tell Me The Odds” y varias etapas superiores GS-2 no resultaron dañados. La empresa destacó que estos componentes requieren largos tiempos de fabricación, por lo que su conservación facilitará la reconstrucción de la plataforma.

En 2025, el New Glenn completó un aterrizaje controlado de su primera etapa sobre una plataforma marítima y reutilizó por primera vez uno de sus propulsores. El accidente fue comparado con el fallo del misil soviético N1 por la magnitud de la energía liberada. Mientras las tareas de limpieza avanzan y la investigación continúa, Blue Origin pidió a la población no manipular posibles restos que pudieran llegar a las costas.

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