Daniel Vítolo, ex Inspector General de Justicia, afirmó que el proyecto de ley que crea las ‘corporaciones no humanas’ no permite la creación de sociedades por inteligencia artificial ni que estas actúen como administradoras, y sugirió otorgar personalidad jurídica a la IA como mecanismo de control.
Daniel Vítolo, ex titular de la Inspección General de Justicia (IGJ) durante la gestión del presidente Javier Milei, se refirió al proyecto de ley enviado al Congreso por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que crea la figura de la ‘corporación no humana’. En declaraciones al programa Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil, Vítolo sostuvo que lo comunicado en los medios no coincide con el texto normativo.
Según Vítolo, el proyecto no prevé la constitución de sociedades mediante inteligencia artificial. Los artículos iniciales del proyecto indican que las sociedades se constituyen por instrumento público o privado con firma, que puede ser digital, ológrafa o electrónica certificada, sin participación de IA en el proceso de creación.
En cuanto a las sociedades automatizadas, el ex funcionario explicó que son las mismas sociedades actuales que, en su estatuto, declararán que utilizarán algoritmos y mecanismos de IA para su operación comercial o civil, sin empleados en relación de dependencia. No obstante, señaló que los administradores deben ser personas humanas o jurídicas, ya que la IA no es sujeto de derecho en la legislación argentina y, por lo tanto, no puede ocupar ese rol.
Vítolo también mencionó la incorporación de las DAO (organizaciones autónomas descentralizadas) en el proyecto, pero aclaró que estas también deben constituirse por instrumento público o privado y contar con un representante persona humana. Consideró que, pese a las declaraciones públicas, el proyecto no introduce cambios estructurales en la automatización societaria.
El jurista afirmó que, desde hace más de tres años, propone otorgar personalidad jurídica a la inteligencia artificial como herramienta para contenerla y regularla. Comparó los modelos regulatorios internacionales: el europeo, que ha tenido dificultades para avanzar; el chino, que otorga libertad bajo control autoritario; y el estadounidense, que libera la IA y regula a posteriori, aunque recientemente el presidente Trump tomó medidas por preocupaciones sobre su avance.
