Un relevamiento del Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de Insight 21 indica que el 46,8% de los ciudadanos se siente feliz, mientras que el 23,8% presenta síntomas de burnout. La brecha educativa aparece como un factor determinante.
Buenos Aires, 5 de junio (NA) – Los datos de un estudio sobre la salud emocional de la población correspondientes al primer semestre de 2026 indican que el 46,8% de los ciudadanos manifiesta sentirse feliz con su vida, mientras que un 23,8% presenta síntomas asociados al estrés crónico laboral o burnout.
Estos indicadores reflejan una tendencia que sitúa la percepción personal de bienestar en sus valores más bajos desde 2018. La recolección de datos se basó en el uso de instrumentos validados por la comunidad internacional, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
El relevamiento fue llevado a cabo por el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de Insight 21, think tank de la Universidad Siglo 21. Se aplicó la Escala de Satisfacción con la Vida (SWLS), herramienta reconocida por organismos como la UNESCO y la OMS, junto con el Inventario de Burnout de Maslach (MBI-GS), diseñado para detectar síntomas de agotamiento mental vinculados al entorno laboral.
El estudio identifica la brecha educativa como uno de los factores determinantes en la distribución del bienestar. Entre las personas con educación primaria, la felicidad alcanza apenas un 20% de satisfacción, y este mismo grupo reporta los niveles más altos de burnout, con un 32% de prevalencia. En contraste, aquellos con estudios de posgrado manifiestan un incremento del 15% en sus niveles de felicidad respecto al año anterior y registran la menor incidencia de burnout, con un 18,5%.
“La disparidad observada sugiere, al igual que los anteriores relevamientos, que el capital educativo funciona como un mecanismo de amortiguación frente al malestar. Los datos exponen una fragmentación del bienestar donde los sectores con menor formación enfrentan una vulnerabilidad doble: una caída en su realización personal y una mayor exposición al desgaste laboral”, declararon desde el Observatorio.
En términos generales, la caída de la felicidad afecta de manera predominante a los varones, con un 45% del total. Respecto al agotamiento, los síntomas de burnout se incrementaron en todos los segmentos de edad durante el último año: los individuos de entre 40 a 49 años manifiestan un 28% de agotamiento mental y los de 50 a 59 años, un 25%.
El relevamiento detectó una presencia sustancial de indicadores de malestar emocional generalizado. El 47% de los encuestados reportó sentirse nervioso, angustiado o tenso varios días a la semana, y un 34% señaló una marcada pérdida de interés o placer en sus actividades cotidianas.
“Los hallazgos de este relevamiento muestran que el bienestar emocional debe ocupar un lugar central en la construcción de políticas gubernamentales y dinámicas organizacionales. Es indispensable reconocer estas dimensiones para un desarrollo social sostenible, donde se equilibren las exigencias del entorno con el fortalecimiento de las estructuras que atienden la salud mental”, concluyó Florencia Rubiolo, directora de Insight 21.
