El grupo llegó el jueves por la noche a Roma y relató episodios de violencia física, humillaciones y tortura psicológica durante las últimas 48 horas.
Los últimos activistas italianos de la flotilla humanitaria que se dirigía a Gaza, capturados esta semana por las fuerzas de seguridad israelíes y deportados el jueves, regresaron anoche a Roma y relataron episodios de violencia física, humillaciones y tortura psicológica vividos durante las últimas 48 horas.
Al llegar a Roma, el grupo fue recibido en el aeropuerto de Fiumicino entre aplausos y gritos de solidaridad. Los manifestantes denunciaron agresiones físicas y un trato humillante. Alrededor de 50 activistas, incluido un italiano, debieron ser hospitalizados previamente en Turquía debido a las heridas sufridas en Israel.
Antonella Mundu, activista de la Toscana, afirmó: “Algunos tuvieron costillas rotas, y otros fueron agredidos sexualmente, pero también hubo tortura psicológica”. Según ella, para ser trasladada al puerto fue encerrada en “una jaula de hierro de apenas un metro de altura”, sin visibilidad hacia el exterior. “Afuera, los perros ladraban y arañaban el hierro”, declaró.
Luca Poggi, de 28 años, declaró: “Si antes volvíamos humillados, pero esencialmente ilesos, esta vez regresamos literalmente con huesos rotos”. Marco Montenovi, de 43 años y oriundo de Ancona, relató: “Me tiraron al suelo, me golpearon entre cuatro al mismo tiempo, me colocaron bridas de plástico en las manos, las apretaron y luego me las arrancaron. También intentaron dislocarme el hombro por la fuerza, o me agarraban del cabello y me levantaban como un trofeo”.
La justicia de Roma investiga el trato recibido por los activistas. Los fiscales consideran avanzar con cargos por presunta tortura, violencia sexual y secuestro, tras haber obtenido como prueba los videos publicados por el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir. En esas imágenes, el político se dirige a los activistas arrodillados, con el rostro contra el suelo, vendados y esposados, y les dice: “Bienvenidos a Israel”, calificándolos de aspirantes a héroes que terminarán en la cárcel junto a terroristas palestinos.
Los investigadores han comenzado a entrevistar a los activistas italianos implicados, entre ellos el diputado del Movimiento 5 Estrellas, Dario Carotenuto, quien ya fue interrogado. Carotenuto afirmó que él y otros activistas fueron golpeados “salvajemente” por funcionarios israelíes. La fiscalía de Roma también investiga presuntos delitos cometidos por autoridades israelíes durante la interceptación de dos intentos anteriores de la flotilla, el mes pasado y en otoño de 2025.
El gobierno italiano convocó al embajador de Israel en Roma por el contenido de los videos de Ben Gvir. El viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Antonio Tajani, declaró: “Independientemente de mi valoración sobre la flotilla, porque no creo que logre grandes resultados para Gaza, los derechos humanos no pueden ser ignorados y la condena es total”. Tajani agregó que ya conversó con representantes de Alemania sobre el tema: “Alemania está siguiendo esto muy de cerca. Les corresponderá a ellos decir qué quieren hacer”.
Varios países, entre ellos Gran Bretaña, Francia y Portugal, convocaron el jueves a enviados israelíes para expresar su preocupación. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, sostuvo: “Las acciones del señor Ben-Gvir hacia los pasajeros de la flotilla Global Sumud, condenadas incluso por sus propios colegas del gobierno israelí, son inaceptables”. Turquía, Grecia, Italia e Indonesia también apuntaron contra Israel.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, declaró: “Las imágenes del ministro israelí Ben-Gvir son inaceptables. Es inadmisible que estos manifestantes, entre ellos muchos ciudadanos italianos, sean sometidos a este trato lesivo de la dignidad de la persona”.
El trato a los activistas provocó una reprimenda del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien declaró el miércoles que ordenó la deportación de los activistas “lo antes posible”, y afirmó que la forma en que Ben-Gvir trató a los activistas “no estaba en consonancia con los valores y normas de Israel”. Pese a ello, el Servicio Penitenciario de Israel (IPS) declaró que su personal actuó “de acuerdo con los procedimientos”. El IPS sostuvo que algunos de los detenidos filmados mientras eran humillados no estaban bajo su jurisdicción en el momento de las grabaciones.
Fuentes de seguridad señalaron que la mayoría de los videos documentados provenían de áreas bajo control de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y de la policía. Sin embargo, el diario israelí Haaretz destacó que una parte del video en la que un miembro de las fuerzas de seguridad obliga a un activista a tirarse al suelo fue filmada en una zona bajo control del IPS. El diario agrega que en una fotografía donde se ve a activistas arrodillados con la cabeza contra el suelo, también son visibles miembros del IPS.
Israel mantiene un bloqueo marítimo sobre Gaza desde que Hamás tomó el control del territorio en 2007. Las autoridades israelíes intensificaron las medidas tras los ataques de insurgentes encabezados por Hamás sobre el sur de Israel, que mataron a unas 1.200 personas y tomaron a más de 250 como rehenes, el 7 de octubre de 2023. Israel afirma que su objetivo es impedir que Hamás se arme. Egipto también ha restringido en gran medida las entradas y salidas del territorio. La ofensiva de represalia de Israel tras los ataques del 7 de octubre ha matado a más de 72.700 personas, según el Ministerio de Salud de Gaza, que forma parte del gobierno dirigido por Hamás y no distingue entre víctimas civiles y combatientes en su conteo.
