Mientras algunos sectores exportadores muestran signos de recuperación, la industria manufacturera nacional enfrenta una crisis profunda.
En los últimos meses, ciertos nichos vinculados a la exportación han experimentado un respiro, impulsados por la demanda externa y condiciones favorables en mercados internacionales. Sin embargo, el núcleo del entramado manufacturero argentino continúa desintegrándose, con caídas en la producción, cierre de plantas y pérdida de empleos.
Analistas señalan que la falta de inversión, la inflación y las restricciones cambiarias afectan especialmente a las pequeñas y medianas empresas industriales, que representan una parte significativa del empleo formal. Mientras tanto, el gobierno evalúa medidas para sostener el sector, aunque las soluciones de largo plazo aún no se concretan.
La situación refleja una brecha creciente entre los sectores que logran insertarse en cadenas globales y aquellos que dependen del mercado interno, golpeado por la baja del poder adquisitivo y la incertidumbre económica.
