El exbaterista de The Beatles y la actriz de James Bond celebran más de cuatro décadas juntos, una rareza en el mundo del espectáculo, basada en la convivencia y el afecto.
Ringo Starr nunca fue amante de fórmulas. Ni en la música ni en la vida. A sus 84 años, el exbaterista de The Beatles sostiene una idea que, en tiempos de manuales de autoayuda, suena casi subversiva: no hay secretos para un matrimonio feliz. Sin embargo, su historia con Barbara Bach parece desmentir cualquier escepticismo. Llevan más de cuatro décadas juntos, una rareza en el mundo del espectáculo, y siguen eligiéndose con la misma naturalidad que el primer día.
“Hay días buenos y días malos, y a veces soy realmente estúpido, pero luego lo superamos”, confesó Starr en una entrevista publicada por People. Detrás de esa afirmación no hay grandes teorías, sino algo mucho más simple: convivencia, paciencia y afecto sostenido en el tiempo.
La pareja se casó en Londres en abril de 1981, en una ceremonia íntima con unos 70 invitados. Entre ellos estaban dos viejos compañeros de ruta de Starr, Paul McCartney y George Harrison, testigos de una historia que recién comenzaba. Desde entonces, construyeron una familia ensamblada con cinco hijos: Zak, Jason y Lee, fruto del matrimonio anterior de Starr con Maureen Cox, y Francesca y Gianni, hijos de Bach con el empresario italiano Augusto Gregorini.
La historia de amor no comenzó en un altar, sino en un set de filmación. Se conocieron durante el rodaje de la película Caveman. Allí interpretaban a una pareja, aunque en la vida real ambos estaban comprometidos con otras personas. Durante gran parte de la producción mantuvieron una relación estrictamente profesional. Fue recién en la última semana de rodaje cuando algo cambió. “Pasamos de una amistad a estar enamorados”, recordaría Bach años después.
Detrás del nombre artístico se encuentra Richard Starkey, nacido en Liverpool en 1940. Su infancia estuvo marcada por problemas de salud que lo alejaron de la escuela, pero también lo acercaron a la música. Como integrante de los Beatles, Starr no solo aportó un estilo rítmico distintivo, sino también una personalidad que equilibraba el genio creativo de sus compañeros. Tras la disolución de la banda, desarrolló una carrera solista activa. En el plano personal, superó problemas con el consumo de alcohol y sustancias en los años 80, y desde entonces su figura se asocia con la calma y la espiritualidad.
Barbara Bach, nacida como Barbara Goldbachen Nueva York en 1947, comenzó como modelo antes de dar el salto al cine. Alcanzó notoriedad internacional al interpretar a la chica Bond en El espía que me amó (1977). Con el tiempo decidió alejarse parcialmente de la actuación para enfocarse en su vida personal y en proyectos filantrópicos. Al igual que Starr, atravesó un proceso de transformación personal en lo que respecta a adicciones, una experiencia que fortaleció su vínculo.
Hoy, Barbara Bach sigue siendo una figura central en la vida de Starr, no solo como compañera, sino también como inspiración artística. Su canción “Thankful”, incluida en el álbum Look Up de 2025, es una declaración directa de ese amor. Ese último disco marcó un hito en su carrera reciente al alcanzar los primeros puestos en los rankings. Entre giras con su All Starr Band y presentaciones especiales, su vida continúa activa. Pero lejos del escenario, lo que persiste es esa rutina compartida con Bach, construida sin reglas rígidas ni recetas mágicas.
