El escritor vasco, autor de la exitosa novela “Patria”, reflexiona sobre la herida abierta por la violencia de ETA y presenta su última obra, ambientada en el secuestro y asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco en 1997.
Fernando Aramburu, reconocido por su novela “Patria”, ha vuelto a poner sobre la mesa el doloroso legado del terrorismo de ETA. En una reciente entrevista, el autor afirmó que “la democracia no tiene instrumentos para detener a la ultraderecha”, generando debate sobre los límites del sistema político frente a discursos extremistas.
Su última novela transcurre en julio de 1997, durante el secuestro y posterior asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco, un episodio que marcó un punto de inflexión en la lucha antiterrorista en España. La obra profundiza en las consecuencias personales y colectivas de aquel crimen, así como en la memoria histórica de una sociedad marcada por la violencia.
Aramburu, que reside en Alemania, ha señalado que la literatura puede ofrecer una mirada más compleja que la política a la hora de abordar traumas sociales. “La novela no da respuestas, pero sí permite hacer preguntas incómodas”, explicó.
