El Solus-LR, un vehículo autónomo submarino desarrollado por la empresa Cellula Robotics, completó un trayecto récord sin emerger, impulsado por celdas de combustible de hidrógeno.
La empresa canadiense Cellula Robotics presentó el Solus-LR, un dron submarino de largo alcance que logró recorrer más de 2.000 kilómetros utilizando únicamente una carga de hidrógeno. El vehículo autónomo submarino (AUV) completó su travesía sin necesidad de emerger, lo que permite cartografiar el fondo oceánico de forma continua.
A diferencia de los sistemas tradicionales que dependen de baterías eléctricas limitadas, el Solus-LR marca un récord en autogestión y posiciona esta tecnología como una alternativa para misiones científicas y energéticas, así como para aplicaciones de vigilancia y defensa. Su capacidad de operar durante largos períodos sin ser detectado lo convierte en una herramienta potencial en esos ámbitos.
El dron fue diseñado para operar sin intervención humana mediante un sistema de propulsión basado en celdas de combustible de hidrógeno, que genera energía de forma continua y eficiente. La travesía se realizó en condiciones oceánicas reales, con temperaturas extremas, cambios de presión y corrientes variables, según informó la firma canadiense.
El director ejecutivo de Cellula Robotics, Neil Manning, destacó que “la relevancia de este resultado no radica solo en la distancia recorrida, sino en que se logró completamente sumergido en un perfil de misión que refleja mejor las operaciones submarinas reales”.
El sistema de celdas de combustible de hidrógeno no solo otorga una autonomía superior, sino que también reduce las emisiones contaminantes, alineándose con los objetivos globales de sostenibilidad en la industria tecnológica.
El Solus-LR está equipado con sensores como sistemas de navegación inercial, sonar de alta resolución, cámaras de bajo consumo energético y módulos de comunicación acústica. Esto le permite mapear el fondo marino, detectar obstáculos y recopilar datos científicos con precisión. Su estructura mide aproximadamente 8,5 metros de largo y un metro de diámetro, con un desplazamiento de unos 3.700 kilogramos. Además, incorpora inteligencia artificial para la toma de decisiones autónomas, ajustando su trayectoria en tiempo real sin intervención externa. Está construido con materiales resistentes a la corrosión y a la presión extrema, lo que le permite operar a grandes profundidades durante largos períodos.
