El presidente Javier Milei continúa su enfrentamiento con el periodismo independiente, al que acusa de generar malestar social, mientras defensores de la democracia alertan sobre el riesgo de debilitar las instituciones.
El presidente Javier Milei ha intensificado sus críticas hacia el periodismo independiente, al que señala como responsable de generar una «sensación» de malestar social, en lugar de atribuirlo a su política económica o a los escándalos de su gestión. En declaraciones recientes, el mandatario afirmó que «Twitter es la vida real», desestimando las formas tradicionales de diálogo y diplomacia que sostienen la democracia occidental.
Analistas y especialistas han expresado su preocupación por esta postura. El periodista Jorge Lanata advirtió en el pasado que «Milei es hijo de la casta» y que «no son los mejores sino los más lúmpenes» quienes lo rodean. Por su parte, el sociólogo Juan Carlos Torre señaló que «los mesías tarde o temprano terminan en el cementerio de las ambiciones hegemónicas», en referencia al estilo mesiánico del presidente.
Vicente Palermo, otro analista, recordó que Milei «pidió a la gente que tenga paciencia (con la economía, con la ética)… pero fue él mismo quien procuró mantener encendida la llama de las expectativas desmesuradas y los plazos cortos». La polémica se enmarca en un contexto donde el presidente ha cerrado la Sala de Prensa de la Casa Rosada y ha etiquetado al 95% de los periodistas como «delincuentes» o «ensobrados», lo que ha generado críticas desde diversos sectores.
