En una entrevista, el sobrino del pontífice argentino relató detalles de la vida familiar de los Bergoglio, el impacto de su elección papal y el deseo de adoptar su apellido.
José Ignacio Bergoglio, el sobrino del Papa Francisco, compartió detalles sobre la vida familiar del pontífice argentino y el impacto que su elección al frente de la Iglesia Católica tuvo en sus parientes. En una entrevista, el hombre de 42 años, empleado de la ANSES, habló del rol que asumió como vocero familiar y del vínculo cercano con su tío.
José Ignacio es el hijo menor de María Elena, la única hermana con vida de Jorge Mario Bergoglio. Relató que, tras la elección papal en 2013, se convirtió en una suerte de portavoz de la familia, un papel que fue creciendo para preservar la privacidad de su madre y ante la reticencia de otros parientes a hablar con la prensa. «Nadie de la familia estaba preparado para lo que pasó», afirmó.
En sus recuerdos, describió al Papa Francisco como una figura «muy presente» y «protectora» dentro del núcleo familiar, a pesar de su abocación a la labor pastoral. Destacó las reuniones en fechas especiales y los llamados telefónicos dominicales como constantes en su relación. «Junto con mi tío Alberto, mi tío Jorge fue la figura paterna que no tuve», confesó.
Uno de los aspectos más personales que reveló fue su decisión de adoptar el apellido Bergoglio, un trámite que conversó con su tío mucho antes de que este fuera elegido Papa. «Dale para adelante, Pepe», fue la respuesta que recibió. Sobre el trato cotidiano, comentó que siempre lo llamó «Jorge» o «tío», y que el pontífice, en confianza, lo llamaba «José», «Pepe» o incluso, en una llamada desde Roma tras su elección, «boludo», en un gesto que calificó como «espontáneo y bien argentino».
Respecto al día de la elección papal, lo recordó como «un día de locos», donde la familia se reunió abrazada y entre lágrimas al escuchar la noticia, antes de recibir la famosa llamada telefónica.
