La renuncia masiva de escritores y académicos del grupo editorial francés Hachette, tras el despido de un histórico editor, derivó en un pedido formal para crear un mecanismo de protección similar al de los periodistas.
La industria editorial francesa se encuentra en medio de un debate sobre la independencia y la libertad de expresión. La situación se desencadenó tras el despido de Olivier Nora, editor histórico de la editorial Grasset, por parte del Grupo Hachette, propiedad del empresario Vincent Bolloré.
En respuesta, más de 170 escritores, periodistas y académicos anunciaron la semana pasada que no publicarán más sus obras con ninguna editorial del grupo. Entre las figuras conocidas se encuentran Virginie Despentes, Laurent Binet, Bernard-Henri Lévy y el escritor argentino residente en París, Diego Vecchio.
Este domingo, el movimiento se amplió. A través de una solicitada en La Tribune Dimanche, más de 300 autores, liderados por nombres como Emmanuel Carrère y Leila Slïmani, pidieron la creación de una «cláusula de conciencia» específica para el sector editorial. Este mecanismo, similar al que existe para los periodistas, permitiría a autores y empleados renunciar con indemnización si consideran que la línea ideológica de la empresa ha cambiado radicalmente, rompiendo el pacto laboral o creativo inicial.
En el texto, los firmantes advierten sobre empresas editoriales que buscan convertirse en «actores ideológicos» y sostienen que «una democracia no puede aceptar que los individuos sean obligados a servir, contra su voluntad, a causas que no han elegido».
Por su parte, Vincent Bolloré respondió este domingo con un descargo a toda página en su periódico, Le Journal Du Dimanche. En el texto titulado «Terremoto», justificó el despido de Nora por desacuerdos sobre la fecha de publicación de un libro y por los resultados económicos de Grasset. Bolloré ironizó diciendo que «quienes se marchan permitirán que se publiquen nuevos autores» y acusó a los firmantes de la carta de integrar «una pequeña casta».
El director ejecutivo del Grupo Hachette, Jean-Christophe Thiery, hombre de confianza de Bolloré, reemplazará a Nora al frente de Grasset. El episodio ha generado reacciones en diversos ámbitos, incluyendo una alusión del presidente Emmanuel Macron en defensa del «pluralismo ideológico».
