La medida, anunciada este sábado, eleva la tensión bilateral y amenaza con impactar en el suministro y precio global del petróleo.
Irán revirtió este sábado la reapertura del estrecho de Ormuz e impuso nuevamente restricciones en esta crucial vía marítima para el transporte de crudo. La decisión se produjo después de que Estados Unidos afirmara que mantendría el bloqueo al transporte marítimo iraní. El mando militar conjunto iraní declaró que el control del estrecho ha vuelto a su estado anterior, bajo estricta gestión militar, y advirtió que prohibirá el tránsito mientras persista el bloqueo estadounidense a sus puertos.
El anuncio iraní fue una respuesta a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que el bloqueo «se mantendrá plenamente en vigor» hasta que Teherán alcance un acuerdo con Washington, que también incluiría su programa nuclear.
El conflicto amenaza con agravar la crisis energética global. Los precios del petróleo, que habían comenzado a bajar ante expectativas de un acercamiento, podrían repuntar si se restringe el flujo por Ormuz, paso de alrededor de una quinta parte del crudo comercializado mundialmente.
El control del estrecho ha sido una carta de presión clave para Irán. Su reapertura parcial se había anunciado tras una tregua de 10 días entre Israel y Hezbollah en Líbano. Altos funcionarios iraníes argumentaron que la continuación del bloqueo estadounidense violaba acuerdos previos y justificaba el nuevo cierre.
Por su parte, el Comando Central de EE.UU. (Centcom) informó que, desde el inicio del bloqueo, ha devuelto 21 barcos a Irán. Mientras, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que su país aceptó el alto el fuego en Líbano «a petición de Trump», pero que la campaña contra Hezbollah no ha concluido.
