José Castillo analizó el dato de inflación de marzo y alertó sobre la persistencia del alza de precios. Cuestionó la previsión oficial de llegar a cero inflación en agosto y destacó el impacto en el poder adquisitivo.
El dato de inflación de marzo, que marcó un 3,4%, generó nuevas alertas. Para el economista José Castillo, el problema no es solo el número en sí, sino la tendencia: «Es un número grave si lo medimos en esa dimensión, en esa tendencia», sostuvo.
Castillo explicó que no se trata de un fenómeno aislado: «Hace 10 meses que viene sistemáticamente, mes a mes, subiendo la inflación», lo que rompe con la expectativa de desaceleración que sostenía el Gobierno. En este contexto, cuestionó el enfoque oficial sobre el origen del problema: «La inflación tiene características multicausales y hay que tomarla de conjunto», afirmó, en contraposición a una visión exclusivamente monetaria.
El economista fue crítico con el discurso del presidente Javier Milei, al considerar que incurre en contradicciones: «El presidente se ha metido en un lío teórico, se ha metido en un lío conceptual», aseguró. Según explicó, el propio Gobierno terminó reconociendo factores que antes negaba, como los ajustes de tarifas o shocks externos.
También advirtió sobre los riesgos de fijar metas demasiado ambiciosas: «Decir va a ser cero en agosto es colocarse una especie de trampa propia», sostuvo, al cuestionar la previsión oficial de llevar la inflación a niveles nulos en el corto plazo. Para Castillo, este tipo de mensajes puede jugar en contra: «Las expectativas se tienen que basar sobre hechos de la realidad», subrayó.
Más allá de lo técnico, el economista puso el foco en el impacto sobre la vida cotidiana: «El mal humor social depende de la economía real, de la economía concreta», explicó, en referencia a la pérdida de poder adquisitivo. En ese sentido, señaló la ausencia de medidas para contener los precios y recomponer ingresos: «Si los salarios van a seguir corriendo por debajo de la inflación no va a haber reactivación», advirtió.
Castillo también cuestionó decisiones específicas que podrían agravar la dinámica inflacionaria, como aumentos en tarifas y transporte, y propuso alternativas: políticas de control en precios clave, revisión de aumentos regulados y medidas para sostener el consumo.
Finalmente, alertó sobre el impacto en la confianza de inversores y organismos internacionales, mencionando proyecciones del Fondo Monetario Internacional que no coinciden con el optimismo oficial. En ese marco, concluyó que el desafío del Gobierno no es solo económico, sino también de credibilidad.
