El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires distinguió a un dirigente del movimiento cooperativo, quien destacó el reconocimiento a una práctica histórica que busca cambiar las estructuras económicas y políticas.
El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a través de su Facultad de Ciencias Económicas, entregó este martes el doctorado honoris causa a un referente del movimiento cooperativo. En su discurso, el homenajeado agradeció el reconocimiento, que consideró extensivo a toda la práctica del cooperativismo transformador y a los dirigentes que lo precedieron y acompañan.
El dirigente recordó la definición de Ángel Petriella sobre el cooperativismo transformador, cuya misión tiene «trascendencia y proyección social» y aspira a «transformar la realidad» y «cambiar las estructuras económicas y políticas». Relató los desafíos históricos del movimiento, incluyendo la persecución durante los golpes militares y la resistencia a las políticas neoliberales.
En particular, detalló la acción durante la última dictadura militar para modificar el proyecto de José Alfredo Martínez de Hoz que prohibía el cooperativismo financiero. Mediante una campaña de solicitadas en diarios que reunió miles de firmas de organizaciones, pequeñas empresas y personalidades, lograron que el régimen autorizara la forma jurídica cooperativa en esa actividad.
El discurso también hizo referencia a los desafíos actuales, como la pandemia, la revolución tecnológica y los conflictos bélicos, y llamó a construir una alternativa «amplia, diversa y plural» para reconstruir un proyecto de país. Mencionó la creación del Centro Cultural de la Cooperación en 2002 como un instrumento para la «batalla cultural», citando a su líder Floreal Gorini: «Otro mundo es posible si la gente quisiera… y lucha para conseguirlo».
Entre las iniciativas de esa batalla cultural, se refirió al reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, recordando a las víctimas de la guerra.
Finalizó su intervención parafraseando al poeta Pablo Neruda: «Confieso que he vivido», y añadió: «Pero tengo unas enormes ganas de seguir viviendo porque hay mucho que hacer y vamos a seguir trabajando y militando en ese sentido».
