La trayectoria de Carolina Tencaioli y Leandro Abateno, al frente del estudio Línea Neta, es un ejemplo de cómo una sociedad personal y profesional puede forjarse en los detalles más inesperados. Su primer acto como equipo, hace más de dos décadas, no fue un contrato formal, sino una entrega de un mueble que realizaron personalmente vestidos para una fiesta, luego de que el flete contratado fallara. Ese compromiso, que sorprendió a la clienta, marcó el inicio de un camino conjunto.
De San Telmo al mundo de la náutica
El estudio nació en 2005 en el garage de una casa familiar en el histórico barrio de San Telmo, un espacio que Carolina acondicionó como showroom. Fueron pioneros en la venta de muebles por internet en plataformas como Mercado Libre. Un salto cualitativo llegó cuando, tras una venta menor, recibieron el encargo de renovar las suites del Hotel Pestana Buenos Aires, un proyecto que los impulsó a profesionalizarse rápidamente.
Hoy, su sede es una esquina patrimonial en el mismo barrio, un lugar al que Carolina siente un apego emocional. Pero su ámbito de acción se ha expandido más allá de la tierra firme. La pasión de la pareja por la navegación, que practican en el Delta del Tigre, redefinió el rumbo de su empresa.
La especialización en interiores móviles
Su experiencia en el río los llevó a especializarse en un nicho poco común: el interiorismo para vehículos y embarcaciones. Han diseñado desde motorhomes para figuras del automovilismo hasta oficinas móviles para terminales marítimas. Este campo exige una ingeniería específica: todo debe estar sujeto para resistir el movimiento, utilizando mecanismos ocultos, telas técnicas y soluciones que optimicen el espacio y la seguridad.
Un estilo definido: el «mediterráneo moderno»
En su taller, Línea Neta cultiva un estilo que denominan «mediterráneo moderno», basado en maderas macizas como el paraíso y el petiribí. Un elemento distintivo es el uso de la esterilla natural de ratán. Para Carolina, la belleza reside en la textura y la imperfección natural de los materiales, como el nudo de la madera o la variación en un tejido.
Su paleta de colores rinde homenaje a los tonos terrosos: arenas, claros, con pequeños acentos en negro o chocolate para dar estructura, evitando siempre los ambientes oscuros. Esta estética, probada en su propia vida a bordo, la trasladaron recientemente a un departamento modelo, donde recrearon un camarote idéntico al de su barco, demostrando cómo la funcionalidad náutica puede aplicarse con elegancia a un hogar.
La clave de su sociedad, que comenzó como una amistad y se transformó en una familia, sigue siendo la misma: la capacidad de discutir apasionadamente un proyecto en el taller y luego compartir un almuerzo en paz, manteniendo la diversión como el motor principal de un negocio que ya es parte de su vida.
