El mercado internacional del aceite de soja experimenta una notable apreciación en los primeros meses de 2026, con un aumento acumulado del 35% que lo sitúa en sus niveles más altos en casi tres años. Este comportamiento consolida al producto como uno de los más dinámicos dentro del complejo oleaginoso argentino, cuyo desempeño, sin embargo, no se replica con la misma intensidad en el mercado local.
Los motores del alza: biocombustibles y petróleo
Analistas del sector identifican dos impulsores principales para esta tendencia alcista. En primer lugar, las expectativas generadas en torno a la política de biocombustibles de Estados Unidos. La posible confirmación de una propuesta de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que incrementaría la producción de biodiesel a base de biomasa, para lo cual el aceite de soja es un insumo fundamental, generó compras anticipadas desde junio de 2025.
«El precio pasó de aproximadamente 1070 dólares por tonelada en diciembre a 1250 dólares a mediados de febrero, un aumento del 17% impulsado por estas expectativas regulatorias», explicó un analista consultado.
El efecto geopolítico
El segundo factor, y de impacto más inmediato, fue el conflicto bélico en Medio Oriente, que provocó un fuerte repunte en el valor del crudo. Dado que el aceite vegetal y el petróleo mantienen una correlación positiva cercana al 80%, el aumento de este último arrastró consigo al derivado de la soja.
«Con la escalada en la región, el aceite comenzó a copiar el comportamiento del crudo, alcanzando valores de alrededor de 1495 dólares la tonelada. Esto representa un incremento del 20% en apenas un mes», detalló el especialista. Aunque se registró una leve corrección, los valores se mantienen en la zona de máximos.
Brecha entre el mercado internacional y el local
Pese al vigoroso desempeño en las plazas globales, este movimiento no se trasladó con la misma magnitud a los precios locales. Según datos del mercado, el precio FOB del aceite de soja argentino mejoró un 7% en el año y un 4,5% en la última semana.
«La estacionalidad del comienzo de la cosecha en nuestro país hace que el precio de todo el complejo oleaginoso no refleje en su totalidad el comportamiento del mercado internacional en el corto plazo», aclaró una analista de mercados agrícolas. Esta dinámica diferencial es un factor clave para entender la desconexión temporal entre ambas cotizaciones.
Especulación y perspectivas
Otro elemento que alimentó la suba fue la actividad de los fondos de inversión. Anticipándose al crecimiento esperado en la demanda de biodiesel estadounidense, los capitales especulativos acumularon posiciones compradas récord en el derivado desde fines de 2025.
El escenario actual combina, por tanto, fundamentos de demanda a mediano plazo –la transición energética– con un shock geopolítico de oferta en el mercado energético. La evolución de ambos factores, especialmente la confirmación de las cuotas de biocombustibles en EE.UU. y la duración del conflicto, marcarán la tendencia de los precios en los próximos meses.
