En un acto celebrado en la planta de Embraer en Gavião Peixoto, estado de São Paulo, Brasil mostró al mundo su primer caza de combate supersónico de fabricación nacional. El avión, denominado F-39 Gripen, es el resultado de una alianza estratégica con la empresa sueca Saab, iniciada en 2014. La presentación contó con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y del vicepresidente Geraldo Alckmin, marcando un hito para la industria de defensa sudamericana.
Un salto tecnológico y estratégico
El programa Gripen representa la mayor operación de cooperación en la historia de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). Con un acuerdo que prevé la adquisición de 36 aeronaves por un valor cercano a los 4.000 millones de dólares, el proyecto se basa en un sólido proceso de transferencia de tecnología. Hasta el momento, más de 300 ingenieros brasileños han sido capacitados en Suecia, y al menos 15 de las unidades serán ensambladas en territorio brasileño, mientras que 11 ya fueron entregadas desde el exterior.
El presidente de Embraer, Francisco Gomes Neto, definió el proyecto como un «hito histórico» que fortalece la capacidad técnica del país y abre nuevas oportunidades de exportación, tanto para el propio Gripen como para otros desarrollos como el carguero KC-390. Por su parte, el CEO de Saab, Bengt Micael Johansson, destacó que es la primera vez desde 1937 que la compañía fabrica estos aviones fuera de Suecia, situando a Brasil en un grupo muy reducido de naciones con esta capacidad.
Capacidades operativas de última generación
El F-39 Gripen es un avión polivalente con capacidades que lo colocan a la vanguardia tecnológica. Puede alcanzar velocidades de hasta 2400 km/h, aproximadamente el doble de la velocidad del sonido, y su autonomía se extiende significativamente gracias a la capacidad de reabastecimiento en pleno vuelo. Recientemente, esta función fue probada con éxito utilizando el carguero KC-390 de Embraer, consolidando una capacidad operativa integral dentro de la FAB.
En cuanto a su poder de fuego, el caza está equipado con sistemas de armamento de última generación. Entre ellos destaca el misil Meteor, considerado uno de los más avanzados y letales del mundo, que ya ha sido probado en lanzamientos reales por la Fuerza Aérea Brasileña. Además, la aeronave ha realizado con éxito en Brasil disparos con cañón y pruebas con bombas guiadas por láser, ampliando su capacidad ofensiva contra objetivos terrestres y aéreos.
Impacto industrial y perspectivas futuras
La producción local del Gripen se desarrolla en tres etapas principales: ensamblaje estructural, ensamblaje final y preparación para el vuelo, involucrando a alrededor de 200 profesionales directos y a una extensa cadena de proveedores nacionales e internacionales. Con más de 22.500 componentes, el avión reemplazará a la flota de cazas F-5 y estará destinado a misiones de defensa aérea, reconocimiento y ataque.
El ministro de Defensa, José Múcio, subrayó el impacto positivo que este programa tendrá en la balanza comercial del país. El vicepresidente Alckmin, por su parte, resaltó el rol de la industria de defensa como motor de innovación y recordó que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) dispone de líneas de financiamiento por 108.000 millones de reales para empresas del sector. El proyecto no solo moderniza la flota aérea, sino que posiciona a Brasil como un potencial centro de exportación de tecnología militar para la región.
