miércoles, 25 febrero, 2026

Economía de Milei. Extractivismo, ganancias empresarias y negocio financiero

Los datos publicados por el INDEC sobre el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE)[i] desnudan la verdadera naturaleza del plan económico de Javier Milei.

Mientras el gobierno celebra un crecimiento acumulado del 4,4% durante el 2025, un análisis profundo de los números revela una economía para pocos donde el repunte se sostiene exclusivamente el extractivismo, las ganancias empresarias y el negocio financiero. La realidad que el oficialismo intenta ocultar con posteos en redes sociales es la de un país que se desindustrializa y un mercado interno que se desploma frente a una gestión que solo responde a los intereses del capital transnacional.

El crecimiento que festeja la Casa Rosada está motorizado por sectores que no generan empleo masivo y que dejan a su paso una estela de destrucción de nuestros territorios y de nuestros bienes comunes. El sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura registró un salto interanual del 32,2% en diciembre impulsado por una cosecha récord de trigo tras la sequía del año anterior. Del mismo modo la explotación de minas y canteras mostró un avance del 9,1% consolidando un modelo primarizado que entrega nuestros recursos naturales sin agregar valor.

Estas actividades extractivistas funcionan como enclaves de exportación que no resuelven el problema del desempleo y que profundizan el saqueo de los recursos estratégicos bajo los designios del Fondo Monetario Internacional y los acuerdos de subordinación con los Estados Unidos.

Como si fuera una muestra de cinismo absoluto, la intermediación financiera se ubicó como uno de los pilares del indicador con un aumento del 14,1%. Este crecimiento de la timba financiera no refleja una mejora en la producción ni un mayor acceso al crédito para los trabajadores, sino que es el resultado de un sistema diseñado para la fuga y el enriquecimiento de los bancos a través de tasas elevadas y maniobras especulativas. Es la imagen nítida de un gobierno que prioriza la rentabilidad del sector financiero mientras el resto de la economía real se desangra bajo el ajuste y la recesión provocada.

El desierto industrial y la ofensiva contra la clase trabajadora

La contracara de este crecimiento concentrado es la caída estrepitosa de la industria manufacturera que retrocedió un 3,9% y del comercio mayorista y minorista que bajó un 1,3% interanual. Estas son las ramas que hoy se encuentran en caída libre debido al desplome del consumo y al congelamiento de los sueldos.

El cierre de comercios y la parálisis de las fábricas son el objetivo buscado por un plan libertario que pretende disciplinar a la clase trabajadora. Casos como el de la planta de neumáticos Fate, son la prueba viviente de una política que busca liquidar la producción industrial para convertirnos en una factoría de materias primas.

Este escenario de crisis industrial y empobrecimiento de las mayorás es el camino sobre el cual el oficialismo intenta avanzar esta semana con la reforma laboral esclavista en el Senado. Los números del INDEC demuestran que el gobierno necesita de esta reforma para legalizar la precariedad y abaratar aún más los despidos en un contexto donde la industria no deja de caer. Esta reforma es una pieza clave de este modelo económico, impulsada para que las patronales extraigan mayor plusvalía mediante la profundización de la precariedad y flexibilización laboral. A través de la quita de derechos fundamentales, como el de huelga y el de organización, el oficialismo busca consolidar un esquema que garantice únicamente la ganancia empresaria. El plan es claro ya que buscan consolidar un modelo de bajos salarios y nulos derechos para asegurar las ganancias de las patronales que hoy se benefician con el esquema extractivista y financiero de Milei.

Frente a esta avanzada que pretende entregarnos atados de pies y manos al capital financiero es urgente pasar a la acción. No podemos permitir que la rosca parlamentaria del jueves y el viernes termine de sellar la ofensiva contra nuestras conquistas históricas. Desde el MST en el FIT Unidad llamamos a rodear el Congreso y a exigir a las centrales obreras que abandonen la tregua para convocar a un paro nacional activo de 36 horas. Solo la movilización masiva y la lucha en las calles podrán frenar esta reforma y el conjunto del plan de ajuste que intenta imponer el gobierno de Milei contra los trabajadores y la juventud.


[i] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/emae_02_26D1143E3831.pdf

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