Iván Giménez González es paraguayo y tiene 20 años. Toda su vida vivió en San Pedro del Paraná, en el Departamento de Itapúa, una zona de plantación de marihuana ubicada a 120 kilómetros de Encarnación. Hasta allí llegó el martes la Policía paraguaya para llevárselo detenido por una acusación grave: haber sido el autor material del crimen de Magalí Yael Levy.
La mujer, de 28 años, fue encontrada muerta el pasado 7 de marzo en su casa. Había llevado a sus dos hijos al colegio y debía pasarlos a buscar al mediodía. Cuando no apareció del colegio llamaron al esposo y fue él quien la encontró y llamó al 911. La habían atado, golpeado y asfixiado con una bolsa de nylon en la cabeza. Su departamento de la calle Sánchez de Bustamante al 1200 estaba revuelto y faltaba una pequeña caja de seguridad.
Desde el principio el móvil del robo estuvo claro, como también la principal hipótesis: las cámaras del edificio de la víctima mostraron a una mujer con uniforme de servicio doméstico y tras ella un hombre que la seguía.
Ese hombre fue identificado como Iván Giménez González y la mujer como su hermana mayor Elcira Giménez González (26). Ambos quedaron con pedido de captura nacional e internacional el 18 de marzo firmado por el juez de Instrucción N° 20 Hugo Decaria. Junto con ellos también terminó con circular roja de Interpol Sixto Amarilla (30), marido de Elcira.
Con datos aportados por la Side de Argentina, policías del Departamento Antisecuestro y Anti extorsión de Paraguay, a cargo del comisario principal Nimio Abel Cardoso Espíndola, llegaron hasta San Pedro en busca de los prófugos. Encontraron a Iván y con él reconstruyeron gran parte de lo que pasó en el departamento de Levy. Ahora se comenzará con los trámites de extradición y se seguirá con la búsqueda del matrimonio Amarilla/Giménez González.
Un botín de seis mil dólares
Según les habría contado el propio Iván a los policías paraguayos, con su hermana integran un clan dedicado a hacer este tipo de robos, siempre con el mismo modus operandi: Elcira entraba a trabajar como empleada doméstica, se ganaba la confianza de los dueños de la casa y luego dejaba entrar a sus cómplices para robar. En este caso todo se puso sumamente violento porque buscaban una caja de seguridad donde, suponían, había mucho dinero.
Tras ser detenido, Iván habría contado que esa caja de seguridad la llevaron cerrada a la casa de Sixto Amarilla y la abrieron con una amoladora. Adentro había unos 6.000 dólares, que fueron repartidos. Del departamento de Levy también se llevaron ropa. La Policía de Paraguay cree que un par de zapatillas secuestradas en el operativo del martes eran de la víctima.
Fuentes del caso explicaron a Clarín que en el allanamiento en la casa de Iván se habría secuestrado ropa como la que llevaba el hombre que quedó filmado en el departamento de Sánchez de Bustamante al 1200, en Recoleta. El joven habría cruzado por tierra vía Formosa tres días después del crimen mientras que su hermana y su cuñado lo hicieron en auto una semana después. En el teléfono de Iván se encontraron chats que los incriminan.
Magalí Levy era ex alumna y había sido profesora del colegio Martín Buber, en Palermo, y luego cursó la carrera de Relaciones del Trabajo en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su violenta muerte causó muchas repercusiones en la colectividad judía.
Eliahu Hamra, rabino de AMIA, reclamó «el inmediato esclarecimiento y el castigo a los responsables de esta atrocidad».
En silencio, con bajo perfil, la investigación cruzo las fronteras y hoy parece encaminada.
MG