Incertidumbre política y cambiaria: las empresas venden con precio a fijar o con facturas que tienen cláusula de ajuste

¿Qué hacer? , la vieja pregunta leninista se repite en distintos despachos empresarios cuando faltan cuatro días hábiles para el domingo 22 y la tensión se respira en el valor del dólar y la aceleración inflacionaria.

La respuesta varía por sector y según la necesidad de cada compañía. Los más complicados, de acuerdo a un experto, son los que tienen un alto componente importado.

Pero hay un denominador común: huir del peso. A diferencia de otras crisis, predomina la cautela en las ventas y cuando se vende, se intenta cobrar rápido y pagar más rápido todavía.

En este cuadro de alta incertidumbre hay de todo, desde proveedores que entregan con precio a fijar en diciembre, que lleva implícita la posibilidad de una devaluación. Y los que directamente redujeron sus niveles de producción. Sucede cuando la demanda sigue firme aunque muestra cierta desaceleración.

Consultado, un industrial del cemento fue contundente: «hay que salvar las papas». Eso significa pagar anticipadamente a proveedores que, curiosamente, prefieren no cobrar porque no quieren quedarse con los pesos en la mano. “Hoy en la Argentina los productos ya se pactan tácitamente a nivel dólar y aunque la factura se exprese en pesos tiene una cláusula de ajuste por diferencia de precios”, explicó a Clarín pidiendo reserva del nombre. Agregó: “Aunque se cubren de esa manera, igual frenan entregas”.

En el caso de las ventas minoristas los precios ya reflejan ese tironeo. Esta semana un buen número de corralones decidieron no desprenderse de su stock.

En el año electoral, los plazos de cobranza en las cadenas de producción se ajustaron desde los 70 días promedio a los 30 en la actualidad. Y existen sectores como el cemento y otros materiales de la construcción que lo limitan a 10 días. No ocurre lo mismo en los supermercados que abonan hasta en 90 días, lo que explica lugares vacíos en las góndolas.

Un autopartista curtido en experiencia prefiere bajar persianas pese a las quejas de sus clientes. “Mi estrategia es la de los supervivientes”, dice al justificar que esta crisis no le da tregua.

Las exportadoras que cobran al dólar oficial están demorando las liquidaciones. Las petroleras y su cadena de estaciones de servicio están que trinan con una cotización internacional del crudo que roza los US$ 90 por barril y el precio interno a US$ 56, lo que explica el desabastecimiento en algunas estaciones.

José Urtubey, que se define como un multi-rubro por sus negocios variados, contó que no consigue harina de soja para los criaderos de cerdo y en su empresa de seguros da pelea por la contratación con los reaseguros del exterior, clave en ese sector. “Hay luz al final del túnel”, suelta optimista, pero “hay que llegar”, admite después.

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