Torneos de equilibristas

No hay muchas oportunidades de tomar el pulso de la vida pública. La peste Covid dejó una secuela que es la suspensión del diálogo personal, con afectos y desafectos, miradas y gestos que dicen más que las imágenes y sonidos del zoom.

La reunión del martes pasado en la Rural, para presentar un documental sobre Alfonsín, dio para una inusual convivencia descontracturada de todas las colonias políticas. Había radicales, macristas, peronistas y mileistas.

El pulso del momento, a pocos días de las elecciones, le dio el tono a este torneo de equilibristas sin red, que pelean por sostener los números de las PASO, y si se puede mejorarlos, en esta carrera con final incierto en el resultado, pero previsible en lo que ocurrirá.

Este es el turno del pensamiento único, y de los cinco candidatos, cuatro de ellos tienen la misma agenda – la excepción es Myriam Bregman. Los demás, diría un populista, son neoliberales con diferencias apenas de estilo.

Mileistas y Juntos por el Cambio desbordan de optimismo para entrar en el ballotage. Como se han destruido las máquinas de la profecía – encuestas, adivinadores, baquianos – seguramente están equivocados. Frente a ellos, el peronismo pelea para no irse antes de tiempo. Por eso caminan como funámbulos sin red. El que se cae, muere.

Si se reordenan los factores en juego, sin embargo, el peronismo y JxC tienen una fuerza territorial que pueden movilizar en los grandes distritos para descontar la diferencia con el ganador del 13 de octubre, que superó por 456.303 mil votos a Patricia Bullrich y por 633.899 a Sergio Massa.

Más bien poco, si hay 11 millones que están en disponibilidad de participar el 22 de octubre, entre el blanco y los que se ausentaron de las urnas. La Libertad Avanza tiene que repetir el efecto que le permitió ganar las PASO como representante de la bronca ante gobiernos que no funcionan.

Los opinadores apelan a razones improbables – que Milei es un fenómeno irracional, que es un cambio de época y otras cursilerías. Esa marea justifica el optimismo mileista. Estar de moda es una bendición para alguien que haga política. Y estar de moda alimenta a los medios que buscan audiencia, más allá de sus convicciones, y convocan a quien está de moda.

Dilemas de quinieleros

En los cuarteles de Bullrich, el optimismo ante el ballotage tiene un grado más de racionalidad. Lo impulsa el resultado de las encuestas de intención de voto en la CABA que se conocieron esta semana. Dos de ellas le dan a Jorge Macri entre 44% (Opina) y 47,1% (Proyección), y a Patricia entre 42% (Opina) y 41,2% (Proyección). En las dos el peronismo está segundo y Milei tercero.

Los quinieleros electorales especulan que hay un público de las grandes ciudades que vota como la CABA, tendencia que sigue, además, el electorado del corredor Norte del conurbano bonaerense. Ven números mejores a los de las PASO en Santa Fe, Mendoza y Córdoba y presumen que con eso alcanza para que la fórmula entre en la segunda vuelta.

De los siete distritos más grandes, Milei ganó en cuatro. En dos de ellos – Córdoba y Tucumán – ya se habían elegido gobernadores, lo que pudo desmovilizar al peronismo y al no peronismo para disputar las PASO. En las otras dos, Mendoza y Santa Fe, un mes más tarde JxC ganó holgadamente las gobernaciones, y Milei no registró peso en la balanza.

El peronismo, mudo con Massa

La suerte de Milei parece jugada a que conserve el voto logrado en los 12 distritos en los que ganó. Tampoco allí hubo una gran movilización de las fuerzas locales, que ya habían resuelto las gobernaciones antes de las PASO.

Una hipótesis plausible es que no tener candidatos locales en las primarias benefició a Milei. Si hubiera tenido candidatos locales se hubiera enredado en entuertos ajenos a la competencia presidencial. Era más fácil votar a Milei sin la carga de socios locales discutidos por sus comprovincianos.

Esa hipótesis va a examen el 22 de octubre. Se presume que los jefes territoriales del peronismo y de Cambiemos van a pelear por imponer sus candidatos a senadores y diputados. ¿Pedirán los peronistas el voto para Massa o habrá otro festival del corte de boletas?

No aparecen muchos gobernadores del peronismo pidiendo por Massa. La presencia de Juan Manzur en la claque del debate en la Facultad de Derecho pasó inadvertida, pero fue una señal alentadora para Sergio.

La ventaja que pudo tener Milei el 13 de agosto tiene que pasar otro examen: de las 16 provincias que ganó, 12 pertenecen al rango de las menos pobladas. Las siete grandes – Buenos Ares, Córdoba, Santa Fe, CABA, Mendoza, Tucumán, Entre Ríos – suman el 72% del total de los votos del país. Las otras 17 suman apenas 28% del total. Son números que se deben ponderar correctamente para saber dónde tienen que poner presión los candidatos. Otro desafío para equilibristas.

Autogestión, arma de doble filo

La orden de “autogestionarse” que dio Patricia a los candidatos de Juntos por el Cambio es un homenaje a la biodiversidad, pero de doble filo. Esa iniciativa de campaña se explica por la necesidad de los integrantes de la coalición de mantenerse unidos hasta el 22 de octubre amortiguando diferencias.

Ya sufren los efectos de la división que precipitó el vuelco de un sector del PRO hacia Milei. Quedaron exánimes de la experiencia tóxica de las primarias, que promovió el macrismo. JxC salió de las PASO peor que como entró. No sirvió para mejorar.

Cuando arrancaron esta batalla, en 2021, parecían tener ganadas las elecciones. Mandar a que los candidatos autogestionen sus votos dónde, cómo y con lo que puedan, puede ser un expediente plausible cuando se trata de dirigentes nacionales. Estos tienen una necesidad de fidelidad a la marca y sus intereses particulares están vinculados a los del conjunto.

Autogestionarse, para ellos, asegura que se carguen la campaña al hombro. También libera al comando central de solventar los gastos. Pero no es lo mismo que se autogestione un candidato a cargos menores, como un intendente, legislador, concejal, comunero, etc.

Con tal de salvarse, se puede tentar de repartir la boleta de la categoría propia, pero también promover el delivery de boletas de otros partidos a otras categorías, de manera de satisfacer al mercado y medrar con la biodiversidad de su comarca. Es el lado oscuro del «autogestiónense».

Actos con derecho de admisión

Esa directiva lleva a situaciones que parecen cómicas sino ocurriesen sobre el final de la campaña. Una muestra ocurrió hace una semana después del minué de Patricia y Milei en IDEA.

La candidata, después de su intervención en el coloquio, fue a un acto en el club Quilmes con el intendente de Mar del Plata y dirigentes como Maxi Abad, Néstor Grindetti, Hernán Lombardi, entre otros.

Comenzado que había el acto, viajaban por la avenida Luro el diputado Emilio Monzó y el candidato Nicolás Massot, apurados hacia el aeropuerto para regresar a Buenos Aires. Advirtieron una aglomeración. Mirá, un acto de campaña. ¿De quién será? ¿De Bregman, de Massa? No, está la Patoneta. ¿A vos te invitaron? No, ¿y a vos? Tampoco.

Sigamos, esta noche juega Boca. Monzó ha sido presidente de la Cámara de Diputados durante la presidencia de Macri. Massot es el quinto candidato a diputado nacional por Buenos Aires, y no estaba invitado a un acto en donde se pide el voto para su banca. Y eso que en las primarias jugó con Patricia. Además, es uno de los responsables de asegurar aportes de campaña para sostener el tinglado. Eso es autogestión.

Reconciliación de alto vuelo

Pichetto, que es el tercer candidato en esa lista de diputados bonaerenses, jugó con Horacio Rodríguez Larreta en las primarias. Si gana Cambiemos puede llegar a ser presidente de la Cámara de Diputados. Si pierde Cambiemos puede llegar a ser presidente del bloque opositor. Tampoco estaba invitado ese jueves a Mar del Plata.

Esta semana debió intervenir Mauricio Macri para que participase de un acto el miércoles en Misiones. La señal del expresidente fue importante a esta altura de la campaña. Subió a Pichetto al avión junto a Ramón Puerta y se fueron los tres a Misiones, en donde hicieron campaña.

Alto vuelo: dos presidentes con mandato cumplido, uno cinco años, el otro tres días. Ese viaje de la fórmula de 2019 marca una novedad en el círculo chico de las relaciones espinosas en la coalición.

Venían de algún desaire, como el que debió tolerar Mauricio cuando intentó convencer a Pichetto de que apoyase a Patricia en las primarias. Lo convocó a una charla de la que el exsenador se ausentó. Ya tengo un compromiso con Horacio, no lo voy a cambiar.

Este indulto afectivo de Macri a Pichetto revela una relación especial que tiene futuro. Pero tampoco queda eximido Pichetto del esfuerzo de autogestionarse. Lo quieren en Mendoza este lunes para un acto con Luis Petri, pero ¿quién pone el avión? A cinco días de cerrar la campaña seguramente sería más rentable Pichetto haciendo campaña en Buenos Aires y no en Mendoza, adonde ir por vía terrestre le llevaría dos días.

Macri, por la cintura cósmica del sur

Lo que diga Macri interesa porque es el armador y el desarmador de Cambiemos, a partir del rol que tiene como jefe del PRO. Es objeto del briefing de observadores calificados que se interesan por sus percepciones, aunque no juegue como candidato. Interesó al gobierno de la India, país que ejerce la presidencia pro tempore del G-20.

El embajador en la Argentina, Dinesh Bhatia, lo recibió el jueves junto a Fulvio Pompeo, para interrogarlo sobre el país. Celebraron las buenas relaciones de Macri cuando era presidente con su par indio, Narendra Modi. Macri insiste en que Patricia entrará al ballotage junto a Milei.

Esa eventualidad favorece a Juntos por el Cambio porque es difícil, desde esa perspectiva, que Milei alcance el 51% en una segunda vuelta. Con cualquier resultado, el panorama externo del país es más alentador que si entrasen al ballotage Milei y Massa.

Este resultado echaría más sombras en el corto y mediano plazo. Cuando le preguntan a Mauricio sobre si existe un proyecto Macri 2027 sonríe y responde, «¿De dónde han sacado eso?” Todo dentro del manual de instrucciones.

Macri será brifeado seguramente en Chile, hacia donde partía este sábado. Tiene un compromiso de participación en un seminario con la diputada hispano-argentina, rama Northlands, Cayetana Álvarez de Toledo. Lo esperan también para un reportaje en El Mercurio.

De ahí irá a Bariloche, en donde le están armando una presentación con aroma patagónico en la que querría que estuviesen los electos gobernadores de Neuquén, Rolo Figueroa, y de Santa Cruz, Claudio Vidal.

Llegaron a sus cargos con un apoyo explícito del PRO, pero han estado con el gobierno en más de una votación – los dos son diputados. También estará Nacho Torres, electo en Chubut. El miércoles Macri espera estar junto a Patricia en el cierre de campaña nacional en Río Cuarto, Córdoba.

Entre la bronca y el helicóptero

Los cantamañanas no sirven para recoger adhesiones. Más bien las dispersan. Una vieja ley de la política indica que un político vende, antes que nada, un futuro para el país. ¿Es prudente que la candidata diga «Estamos al borde de la hiper”?

Si dice que el país está en el hoyo, en una de esas le creen y ahuyenta a los votantes. Tiene que respetar la marca país. Si vendes la gaseosa, tenés que decir que todo va menor con otra cosa. No digas que engorda o produce acidez. Y menos aún, que mata.

La dimensión de la queja es directamente proporcional a las dudas que despierta en el público sobre su capacidad de resolver el problema. Le cabe el mismo reproche de quienes la critican por atizar al kichnerismo, algo que ya no existe. Es patear un cadáver. ¿Qué debería hacer? Es asunto de ella y de sus asesores.

Pero lo primero, lanzar iniciativas, no dedicar el poco tiempo que queda para halagar a sus adversarios recordando que existen. Un candidato tiene que mirar al votante, ofrecer futuro y no perder tiempo en quejarse de proyectos ajenos. A Milei y Massa no los votan por lo que proponen. Uno es la bronca, el otro es el helicóptero.

Ir a donde están los votos

El comando de Patricia milita, sin reconocerlo, el desaire hacia quienes apoyaron a Larreta en las PASO. Lo sufre el propio Horacio, a quien lo llamaron tarde a participar de la campañaa. Voy a donde quieran, pero si no me llaman…

En el vértice del PRO se observan las debilidades del método de campaña de la candidata a la hora de resolver esos detalles, como superar las inquinas que afloraron en las PASO y que deberían olvidar. Tampoco se deja ayudar mucho ella, que no tiene un programa firme de campaña.

El martes improvisó una conferencia de prensa a la que convocó a los dirigentes que estuviesen en Buenos Aires. Incluso llamó a legisladores que estaban en la sesión de Diputados, como Mario Negri, Juan Manuel López, Luciano Laspina, Hernán Lombardi, José Luis Espert, Cristian Ritondo, María Eugenia Vidal, Martín Tetaz, entre otros. Era para dedicarle un rap, junto a Carlos Melconian, a Javier Milei.

¿Qué necesidad tiene Patricia de hacerle la campaña de Milei reconociéndole centralidad y la vanguardia en la instalación de los temas? De lo mismo se queja Massa cuando ve que Alberto lo torea a candidato conservador librecambista por desestabilizar los mercados.

Habia más votos en La Rural

A la misma hora de esa rueda de prensa, un millar de invitados llenaron un salón de la Rural para presentar el filme sobre Alfonsín. El pleno de los asistentes a ese acto era de votantes de Juntos por el Cambio, con mayoría radical y la crema del empresariado y los medios – entendible porque era un homenaje a Alfonsín y a los 40 años de democracia.

También hubo un minuto de silencio pedido por el anfitrión, Adrián Werthein, por las víctimas del ataque al Israel. ¿Patricia viene, se preguntaban? Nunca apareció. Pasar por allí cinco minutos le hubiera rendido mucho más que esa conferencia de prensa. Si no sabía que este acto tendría lugar está mal. Pero si, sabiendo, se ausentó por la inquina del macrismo con los radicales, peor.

Ese filme, que se estrenó el viernes en la cadena Direct TV, en todo caso, es un spot de campaña en beneficio de ella. Sonrieron ante esa ausencia hombres de Milei que estaban presentes, como Carlos Balter, presidente del partido Demócrata Nacional, que lanzó, antes que nadie, la candidatura a presidente de Milei, y Guillermo Francos, principal referente político el candidato.

Hasta Macri observa, en charlas privadas que, efectivamente, Patricia no se deja ayudar, que no organiza sus apariciones. Le falta, diría, un Marcos Peña que le elija los actos con mayor oportunidad y eficiencia.

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