Un estudio basado en datos satelitales de la NASA reveló que el calentamiento de las aguas oceánicas afecta la disponibilidad de nutrientes para el fitoplancton, lo que podría agravarse con la llegada de un Súper El Niño.
El mundo observa con atención la evolución de las temperaturas en el océano Pacífico mientras crecen las advertencias sobre la posible llegada de un Súper El Niño. En este contexto, una nueva investigación basada en datos de la NASA reveló patrones sobre cómo el calentamiento de las aguas impacta en la salud de los ecosistemas marinos.
Los científicos analizaron más de veinte años de observaciones obtenidas desde el espacio y descubrieron que el aumento sostenido de la temperatura oceánica dificulta el acceso a nutrientes esenciales para organismos microscópicos conocidos como fitoplancton, considerados el pilar fundamental de la vida marina.
El fenómeno de El Niño forma parte de un ciclo climático natural llamado Oscilación del Sur-El Niño (ENSO), que alterna fases cálidas y frías cada pocos años. Durante su etapa cálida, las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial registran temperaturas superiores a las normales, alterando patrones climáticos en distintas regiones del planeta.
Cuando ese calentamiento alcanza niveles excepcionales, los especialistas hablan de un Súper El Niño. Diversos modelos climáticos internacionales indican que el evento previsto para este año podría convertirse en uno de los más intensos de la historia moderna, con temperaturas oceánicas que superarían ampliamente los registros promedio.
El estudio pone el foco sobre el fitoplancton, un conjunto de organismos microscópicos capaces de realizar fotosíntesis y generar una parte importante del oxígeno del planeta. Además, constituyen el primer eslabón de la cadena alimentaria marina. Para sobrevivir, estos organismos necesitan nutrientes como nitrógeno, hierro y fósforo, que normalmente llegan desde las profundidades del océano a través de corrientes frías ascendentes. Sin embargo, el calentamiento de la superficie marina interfiere con ese proceso natural.
Los investigadores detectaron que el aumento de la temperatura genera capas de agua cálida más estables en la superficie. Esa barrera impide que los nutrientes almacenados en las profundidades alcancen las zonas donde vive el fitoplancton. Este fenómeno es conocido como estrés por nutrientes y provoca que los organismos marinos tengan mayores dificultades para crecer y reproducirse. Como consecuencia, toda la cadena alimentaria puede verse afectada, desde pequeños peces hasta grandes depredadores oceánicos.
Para realizar el estudio, los científicos utilizaron datos obtenidos por el sensor MODIS, instalado en el satélite Aqua de la NASA. Esta tecnología permite medir la cantidad de clorofila presente en el océano y evaluar la salud del fitoplancton a escala global. Cuando los niveles de clorofila disminuyen en relación con el carbono presente en estos organismos, los investigadores interpretan que existe una situación de estrés nutricional. Los resultados fueron complementados con análisis genéticos realizados sobre microorganismos marinos recolectados en distintas regiones del planeta.
El trabajo identificó que los niveles más elevados de estrés por nutrientes aparecen en los llamados giros subtropicales, enormes áreas oceánicas ubicadas en el Atlántico, el Pacífico y el Índico donde predominan aguas relativamente tranquilas. En estas regiones, el calentamiento superficial favorece la formación de capas térmicas que dificultan la mezcla vertical del agua. El caso más extremo fue observado en el Pacífico Sur, donde se registraron importantes carencias de nitrógeno e hierro, dos elementos esenciales para la productividad marina.
Los científicos también analizaron uno de los episodios más intensos de las últimas décadas: el El Niño 2015-2016. Durante aquel período, la temperatura superficial del océano Pacífico aumentó hasta 2,3 °C por encima de los valores normales. Las imágenes satelitales mostraron una reducción significativa de los procesos de surgencia y un marcado incremento del estrés por nutrientes en amplias zonas del océano. Para los expertos, aquel evento ofrece una referencia valiosa sobre lo que podría ocurrir si el próximo Súper El Niño alcanza la intensidad prevista.
La disminución del fitoplancton no solo representa un problema ambiental. Al tratarse de la base de la cadena alimentaria marina, cualquier alteración en su abundancia repercute sobre peces, crustáceos y otras especies de importancia comercial. Por este motivo, los investigadores advierten que el impacto podría extenderse a sectores económicos vinculados con la pesca y la producción de alimentos, afectando a comunidades costeras que dependen directamente de los recursos marinos para su subsistencia.
