El santoral católico recuerda este miércoles 10 de junio a San Asterio de Petra, obispo del siglo IV, junto a otros santos y beatos. Se detallan las figuras destacadas y el proceso de canonización.
El calendario santoral católico conmemora cada 10 de junio la vida y muerte de diversos santos y beatos. La celebración principal de esta fecha corresponde a San Asterio de Petra, obispo de Petra, en Arabia, durante el siglo IV.
Según los registros eclesiásticos, San Asterio participó en las contiendas religiosas de su época. Inicialmente afiliado al partido de los arrianos, en el Concilio de Sárdica (347) se alineó con la ortodoxia y contribuyó a exponer las acciones de sus antiguos correligionarios. El emperador Constancio lo desterró a los arenales de Libia, de donde regresó tras el ascenso de Juliano el Apóstata. En 362 participó en el Concilio de Alejandría junto a San Atanasio, quien lo elogió en varios escritos. Falleció tiempo después.
Además de San Asterio, el 10 de junio se recuerda a los siguientes santos y beatos:
- San Maurino abad
- San Trípodes mártir
- San Censurio de Auxerre (s. V)
- Beato Juan Dominici (s. XV)
- Beato Eduardo Poppe (s. XX)
- San Bogumilo de Gniezno (s. XII)
- Beata Diana de Andaló (s. XIII)
- Beato Enrique de Bolzano (s. XIV)
- San Itamar de Rochester (s. VII)
- San Landerico de París (s. VII)
- San Amancio mártir
- Beato Tomás Green (s. XVI)
- Beato Gualterio Pierson (s. XVI)
Diferencia entre beatos y santos
La Iglesia Católica y la ortodoxa utilizan la canonización para declarar santo a una persona fallecida, lo que implica incluir su nombre en el canon (lista de santos reconocidos) y autorizar su veneración, reconociendo su intercesión ante Dios. Durante el cristianismo primitivo, las personas eran reconocidas como santas sin un proceso formal; esto cambió en la Edad Media.
En el catolicismo, la Iglesia realiza una investigación exhaustiva de la vida de la persona a santificar. Existen cuatro vías para lograr el nombramiento: la vía de las virtudes heroicas; la vía del martirio; la de las causas excepcionales, confirmadas por un culto antiguo y fuentes escritas; y la del ofrecimiento de la vida. Es requisito indispensable que haya realizado al menos dos milagros (o uno en el caso de ser mártir). La canonización se efectúa mediante una solemne declaración papal y se le asigna un día de fiesta para la veneración litúrgica.
No hay un periodo establecido para la canonización. Por ejemplo, San Pedro Damián fue canonizado 756 años después de su muerte, mientras que San Antonio de Padua lo fue 352 días después de su deceso. La última canonización tuvo lugar en octubre de 2019, cuando el Papa declaró santos al cardenal John Henry Newman y a la hermana Dulce, de Brasil.
El catolicismo en el mundo
Según el Anuario Estadístico Eclesial del Vaticano, hay más de 1.360 millones de católicos en el mundo. El continente americano concentra casi la mitad de los católicos registrados, con más de una cuarta parte ubicados en Sudamérica. En los últimos años, el Vaticano ha reportado un aumento significativo de católicos en Asia (particularmente en Medio Oriente) y África. En contraste, la cantidad de religiosos en Europa ha disminuido, mientras que en Oceanía se ha mantenido estable.
